Iguazú (LaVozDeCataratas) La zona de las 2.000 hectáreas se ha consolidado como el único espacio posible de expansión urbana para Iguazú, debido a que la ciudad se encuentra rodeada por ríos y áreas protegidas. Este crecimiento sostenido, sin embargo, ha generado en los últimos años un aumento en los encuentros con fauna nativa, incluyendo episodios de depredación por parte de pumas y yaguaretés.
Frente a este escenario, el Ministerio de Ecología de Misiones trabaja de manera articulada con el municipio con el objetivo de ordenar el territorio y garantizar una convivencia armónica entre el desarrollo urbano y el ambiente natural.
“Buscamos una sinergia entre la expansión y la conservación; que el ambiente no sea una barrera, sino un valor aprovechable para el desarrollo de Iguazú”, señaló Lucas Russo, subsecretario de Ordenamiento Territorial, en diálogo con LaVozDeCataratas.
En ese sentido, Russo adelantó que este jueves se firmará un convenio clave que permitirá el primer desembolso de fondos destinados a iniciar un relevamiento técnico en la zona. Este trabajo estará a cargo de un equipo municipal y marcará el inicio formal del proceso.
El plan contempla una primera etapa de diagnóstico, que se extenderá entre cuatro y seis meses, donde se analizará en profundidad la situación ambiental y social del territorio. Luego, se elaborará una propuesta de ordenamiento que será puesta a consideración de la comunidad.
“Primero habrá una etapa de análisis y luego una devolución propositiva. La idea es construir una planificación que se socialice con los vecinos, en un ida y vuelta, para finalmente generar herramientas concretas que el municipio pueda aplicar, como ordenanzas o normativas que regulen la convivencia entre la expansión urbana y el bosque nativo”, explicó el funcionario.
Además, remarcó la importancia de actuar con previsión para evitar impactos ambientales negativos, especialmente en los cursos de agua que atraviesan la zona. “Es el momento de articular acciones para que no se contaminen los arroyos, ya que son parte del atractivo natural que también sostiene la actividad turística”, afirmó.
El proyecto contará con financiamiento proveniente de la Ley Nacional de Bosques Nativos y tendrá una duración máxima de un año. Durante ese tiempo, se buscará no solo diagnosticar y planificar, sino también dejar capacidades instaladas en el municipio para continuar con el ordenamiento a largo plazo.
Uno de los puntos centrales será la participación de todos los actores involucrados. “La mesa es abierta: estarán los vecinos, comunidades originarias, el sector turístico y quienes desarrollan actividades productivas sustentables. La verdad que la mesa es abierta a que entre todos se arme un buen ordenamiento y un buen uso de esa zona para que pueda tener una armonía y un consenso para que el ambiente no sea una barrera, sino algo que se pueda mejorar y aprovechar en la expansión y consolidación de la zona urbana de Iguazú.”, destacó Russo.
La iniciativa apunta a construir un modelo de desarrollo que permita consolidar la expansión de Iguazú sin comprometer su riqueza natural, apostando a un equilibrio que beneficie tanto a la comunidad como al entorno.





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