El último informe de Zuban Córdoba dejó una señal política difícil de relativizar: hoy, el clima social aparece más inclinado al desgaste que a la ratificación del rumbo. Según el relevamiento, apenas un 29,4% votaría por la reelección de Javier Milei, mientras que un 60,7% la rechaza. El dato no sólo expone una caída en la voluntad de acompañamiento electoral, sino que además confirma que el oficialismo enfrenta un escenario de fatiga política cada vez más visible.

La encuesta muestra que el respaldo al Presidente sigue anclado, sobre todo, en la confianza personal en su liderazgo. Entre quienes todavía lo votarían, el 47% lo hace por esa razón, muy por encima de otros factores como sus políticas o la falta de una opción opositora que los convenza. Pero del otro lado el rechazo parece mucho más sólido y concreto: entre quienes no lo votarían, la principal razón es la mala gestión económica, con 47%, seguida por las promesas incumplidas, con 24,7%, y por los casos de corrupción, con 21,5%. Es decir, el malestar ya no se apoya solamente en una diferencia ideológica, sino en una evaluación crítica de la gestión.

Hay otro punto que vuelve más delicado el panorama para la Casa Rosada: un 60,6% está en desacuerdo con que Milei deba gobernar un segundo período. Al mismo tiempo, un 62,4% cree que la Argentina necesita un candidato nuevo, que no esté vinculado a ninguno de los partidos actuales. Ese dato revela algo más profundo que una simple baja de imagen: hay una demanda de renovación, pero también de salida política distinta, en medio de un sistema que todavía no logra ordenar una alternativa clara.

La propia oposición, sin embargo, tampoco aparece fortalecida. Un 60,3% considera que está desorganizada. Aun así, casi la mitad de los consultados, el 48,2%, apoyaría una alianza de varios partidos para ganarle a Milei. Esa combinación de datos describe una etapa de transición: el rechazo al oficialismo crece, pero la alternativa todavía no termina de tomar forma.


El informe también se mete en un dato clave: qué pasó con quienes votaron a Milei en el ballotage de 2023. Allí aparece una grieta interna en su base original. Un 24,7% dice que su apoyo disminuyó y un 9,2% que dejó de apoyarlo por completo. Entre las razones del desencanto, vuelve a imponerse la situación económica, con 47,7%, seguida por promesas incumplidas y por el aumento de la corrupción. El mensaje es claro: parte del voto que lo llevó al poder ya no se siente representado con la misma intensidad.

Más que una foto aislada, el estudio parece marcar una tendencia. Milei conserva un núcleo duro, pero el deterioro del frente económico, la erosión de la credibilidad y la falta de respuestas convincentes empiezan a perforar el sostén político que lo empujó al poder. Y cuando una gestión empieza a perder no sólo apoyo, sino también expectativa, el problema deja de ser electoral para convertirse en un problema de legitimidad futura. 





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