Mientras adentro de Casa de Gobierno el presidente de la Confederación Económica de Misiones, Guillermo Fachinello, destacaba el esfuerzo conjunto para abrir rondas de negocios entre el Estado y el sector privado, afuera se montaba otra escena. Una escena cargada de oportunismo, de memoria selectiva y de un discurso que parece olvidar demasiado rápido de dónde viene.
Allí estaba Gerardo Díaz Beltrán, hoy encumbrado en la CAME nacional, reclamando que Misiones cambie su matriz impositiva. “Así no se puede seguir más”, decía, rodeado por algunos policías, productores y una postal política que no pasó desapercibida: banderas y presencia detrás del ágora del diputado Amarilla.
El planteo sería atendible si no estuviera atravesado por una contradicción enorme. Porque Díaz Beltrán parece haber olvidado que en los años noventa fue esa misma orientación económica la que llevó al ahogo del comercio local, al punto de empujar a muchos a la protesta desesperada. ¿O acaso no recuerda cuando el puente se cortaba por bronca, por asfixia, por abandono? ¿Qué habría pasado hoy si una protesta de ese tipo se repitiera bajo el actual modelo nacional? Probablemente la respuesta sería mucho más dura. Basta ver cómo cada miércoles se reprime a jubilados para entender que este esquema no tiene demasiados reparos en aplicar fuerza cuando le conviene.
¿Qué habría pasado hoy si una protesta de ese tipo se repitiera bajo el actual modelo nacional? Probablemente la respuesta sería mucho más dura.
Por eso sorprende tanto la facilidad con la que algunos miran la paja en el ojo ajeno, mientras omiten la viga que tienen delante.
La discusión no puede reducirse a una consigna fácil contra la presión fiscal. Hay una pregunta concreta que nadie del espacio libertario, ni sus aplaudidores locales, responde con seriedad: ¿cómo se cubre el agujero si se elimina la alícuota de Rentas? ¿Con qué recursos se sostienen los casi 130 mil millones de pesos mensuales de masa salarial que afronta la provincia? ¿Cómo se reemplaza un fondo como el FOPID, que ahora debe asumir Misiones? ¿De dónde saldría el dinero para sostener educación, salud, seguridad y funcionamiento del Estado?
¿cómo se cubre el agujero si se elimina la alícuota de Rentas? ¿Con qué recursos se sostienen los casi 130 mil millones de pesos mensuales de masa salarial que afronta la provincia? ¿Cómo se reemplaza un fondo como el FOPID, que ahora debe asumir Misiones?
Porque hablar de “bajar impuestos” sin explicar cómo se financia lo esencial no es valentía política: es demagogia.
Y en Misiones esto debería entenderse más que en ningún otro lado. La provincia sostiene con recursos propios áreas que la Nación desatiende cada vez más. Basta mirar lo que pasa con el PAMI, con las obras sociales deterioradas, con los costos imposibles de la medicina privada y con una salud pública misionera que absorbe, una y otra vez, la demanda de quienes ya no encuentran respuesta en otro lado.
Entonces, ¿de verdad alguien cree que este es momento para debilitar las herramientas de financiamiento provincial? ¿De verdad se puede jugar a romper el andamiaje local justo cuando más hace falta cuidar lo propio?
No está bien patear contra el mismo arco. Pero tampoco ayuda que, del otro lado, el oficialismo misionero —salvo contados voceros— no salga con la firmeza necesaria a defender la identidad, la autonomía y el modelo provincial. Hay silencios que preocupan. Hay demasiada gente preparada que parece esperar una orden para decir apenas algo, casi en voz baja. ¿De qué tienen miedo?
Hay silencios que preocupan. Hay demasiada gente preparada que parece esperar una orden para decir apenas algo, casi en voz baja. ¿De qué tienen miedo?
En política, como en la vida, hay momentos para administrar y momentos para plantarse. Este es uno de esos momentos. Es tiempo de tomar el toro por las astas, de ordenar el discurso, de defender con claridad lo que Misiones construyó con esfuerzo propio y de señalar sin titubeos a quienes, por convicción o conveniencia, terminan jugando para intereses ajenos.
Porque antes de mirar la paja en el ojo ajeno, convendría que en Misiones quedaran al frente los que verdaderamente aman esta provincia.
Jorge Kurrle
Director de C6Digital
www.noticiasdel6.com





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