
En ese marco, remarcó la importancia de sensibilizar a la comunidad y generar espacios donde las personas puedan ser escuchadas y contenidas: “llegar a tiempo es fundamental para evitar desenlaces graves”.
Según explicó, uno de los principales desafíos es que muchos casos se concretan sin que haya existido un pedido previo de ayuda, especialmente en hombres, donde persisten barreras culturales que dificultan expresar lo que les sucede.
Además, señaló que el contexto económico y la tensión social actúan como factores que aumentan la vulnerabilidad, con mayor impacto en jóvenes de entre 15 y 20 años.
Por último, subrayó el rol de la escuela como espacio de contención, aunque advirtió que muchas problemáticas se originan fuera del ámbito educativo. También adelantó que se trabaja en nuevas estrategias de abordaje dentro de las fuerzas de seguridad para prevenir situaciones de riesgo.





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