(Redacción C6Digital / Jorge Kurrle) En una nueva entrega de la mañana de C6Digital, junto a Mauro Heidel y Jorge Kurrle, el columnista Cr. Sergio Fasano trazó un panorama económico que dejó más preguntas que certezas sobre el presente argentino. Con datos duros, proyecciones y una lectura crítica del escenario nacional, el análisis expuso una economía que sigue atada a la inflación, a la necesidad de financiamiento externo y al impacto cada vez más visible sobre la actividad real.

Uno de los conceptos que atravesó la exposición fue que “ya no hay tanta certeza respecto de la receta libertaria”. La definición no aparece como una consigna aislada, sino como la síntesis de un clima de época: el Gobierno sostiene su apuesta a la estabilización, pero la realidad económica empieza a mostrar fisuras, costos y señales de desgaste que obligan a mirar con más cautela el rumbo elegido.
Fasano remarcó que los objetivos inmediatos siguen siendo dos: bajar la inflación y acumular reservas. Pero al mismo tiempo, el informe señala que Argentina vuelve a apoyarse en el frente internacional con nuevas garantías del Banco Mundial y del BID para refinanciar deudas y cubrir vencimientos, una señal de que el equilibrio todavía es inestable y de que la necesidad de oxígeno financiero sigue siendo parte central del tablero.

En ese contexto, la inflación continúa ocupando el centro de la escena. El material presentado la define como una “enfermedad crónica” y ubica el dato en 3,4%, un número que, aun cuando pueda ser leído en clave de desaceleración relativa, confirma que el problema de fondo sigue sin resolverse y que el país continúa viviendo bajo la lógica de la nominalidad permanente.

Pero quizá uno de los datos más sensibles del análisis fue el que describe el golpe sobre la estructura productiva: más de 24.000 empresas cerraron en lo que va de la gestión. No es un número menor. Es una referencia que pone en evidencia que el ajuste macroeconómico, aun cuando muestre algunos ordenamientos en determinadas variables, también deja un costo concreto sobre la economía real, sobre el empleo y sobre el entramado empresarial que sostiene buena parte del funcionamiento cotidiano del país.

Más de 24.000 empresas cerraron en lo que va de la gestión. No es un número menor.

La columna también abrió una discusión delicada en torno al sistema previsional. A partir de una frase atribuida al ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, se introdujo una mirada crítica sobre el tratamiento que reciben los adultos mayores dentro del sistema.

Luego, el informe avanzó con una estimación sobre cuánto aportó un jubilado de 80 años con 30 años de aportes mínimos. Según esos cálculos, el monto acumulado habría sido de $34.778.160 en términos nominales y llegaría a $109.505.653 si se proyecta a una tasa mínima anual del 7%.

La pregunta que quedó flotando en el estudio fue tan directa como incómoda: qué pasó con ese dinero.

En el plano financiero, el cuadro de cotizaciones y riesgo país mostró un mercado que todavía convive con tensiones. El dólar libre aparece en $1.410, el oficial en $1.390, el CCL en $1.458,07, el MEP en $1.411,77 y el cripto en $1.443,84. A eso se suma un riesgo país de 519 puntos, un valor que refleja que Argentina sigue bajo una observación constante y que la confianza plena todavía está lejos de consolidarse.

Con Mauro Heidel y Jorge Kurrle al frente de esta nueva mañana de C6Digital, la columna del Cr. Sergio Fasano dejó en claro que la discusión económica ya no pasa sólo por los enunciados oficiales, sino por la distancia entre los objetivos prometidos y el impacto real sobre la sociedad. Porque mientras el Gobierno busca bajar la inflación y fortalecer reservas, la actividad productiva se achica, la presión social crece y las dudas sobre la sustentabilidad del modelo empiezan a encontrar cada vez más eco.

En definitiva, la lectura que dejó la jornada fue la de una Argentina que todavía pelea por estabilizarse, pero que lo hace con una economía real golpeada, con empresas que desaparecen, con jubilados en el centro de una discusión sensible y con una dependencia financiera que sigue siendo determinante. El desafío ya no es sólo ordenar las variables: también es evitar que el costo del orden termine vaciando el corazón mismo de la economía.





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