Se despertó a tiempo. Parecía que la siesta que se pegó en el inicio del segundo tiempo le iba a costar demasiado caro. Sin embargo, el Gallo cantó en el Oeste para sacudir la modorra y quedarse con un triunfo vital para mantenerse en lo más alto de la Zona A de la Primera Nacional y seguir soñando con la chance de pelear por uno de los ascensos a la Liga Profesional.
El golazo de Ricardo Centurión en el amanecer del complemento fue un duro golpe. Pero fue uno necesario. Es que a partir de ese momento, Deportivo Morón fue otro: tuvo empuje, tuvo entrega, tuvo contagio y tuvo las agallas para ponerse de pie y dar vuelta la historia. Consiguió la igualdad a través de un bombazo inesperado desde afuera del área de Santiago Kubiszyn, mientras que revirtió el marcador por la aparición goleadora de Juan Manuel Olivares, uno de los referentes dentro de un plantel que combina la experiencia con la juventud.
El pecado capital de la Academia fue bajar la intensidad que le permitió ponerse en ventaja, aunque la jerarquía de Centu (cada vez más adaptado a una categoría bien compleja) y la desfachatez del pibe Leandro Córdoba no fueron suficiente. Ahí, cuando la visita dudó, Morón dio una nueva muestra de carácter para sumar su segunda victoria consecutiva en el campeonato y recuperarse de la eliminación ante Midland por Copa Argentina.
Despertó a tiempo.
La alegría del triunfo
“El partido costó por el gol que nos hicieron, pero este equipo está para pelear ahí arriba. Sacamos adelante un encuentro importante”, dijo Gonzalo Berterame, delantero de Morón.
Ricky sigue afilado
Centurión, que convirtió el 1-0 parcial para la Academia, metió su segundo gol consecutivo. Venía de hacerle un tanto a Defensores. Además dio una asistencia en ocho partidos.
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