En Guaporaity, una comunidad Mbya de la provincia donde el monte marca el ritmo de la vida cotidiana, Rubén Pires creció acostumbrado a que las distancias no fueran un detalle menor. Allí, entre caminos de tierra, trabajo familiar y naturaleza, estudiar no era simplemente ir a la escuela: era atravesar cada día un recorrido que exigía esfuerzo, constancia y decisión.
Durante su adolescencia, su rutina estaba marcada por una imagen repetida: caminar alrededor de 8 kilómetros diarios para poder llegar a la escuela secundaria en Hipólito Yrigoyen. Sin transporte y muchas veces en soledad, el trayecto era parte de su vida cotidiana, incluso en condiciones difíciles. Aun así, nunca dejó de asistir.
“Yo solo quería estudiar”, resume hoy, ya con otra perspectiva de su historia.
Pero el camino no fue solo físico. En la secundaria también enfrentó momentos de aislamiento y situaciones de discriminación que hicieron más complejo sostener su recorrido educativo. Sin embargo, encontró en el estudio un lugar de enfoque y continuidad, especialmente en materias como biología, geografía y química, donde empezó a proyectar lo que sería su vocación.
El punto de quiebre llegó cuando conoció a la organización Mamis Solidarias, que trabaja con familias de su comunidad. Primero llegó la ayuda básica, pero con el tiempo apareció una oportunidad clave: una beca integral que le permitió cambiar completamente su realidad educativa.
La beca cubría alojamiento, alimentos, transporte y materiales de estudio. Ese apoyo le abrió la puerta a una decisión difícil pero transformadora: dejar su comunidad para continuar su formación en la ciudad.
Hoy, Rubén cursa el profesorado en Biología. Su vínculo con la naturaleza, que nació en su infancia en Guaporaity, se transformó en su elección de vida. Su objetivo ahora es claro: recibirse y volver a su comunidad para enseñar y acompañar a otros jóvenes que sueñan con estudiar.
Es el primer joven de su comunidad Mbya en acceder a la educación universitaria, un hecho que lo convierte en referencia dentro de su entorno.
A pesar de los cambios, mantiene un fuerte lazo con su origen y no olvida el recorrido que lo trajo hasta aquí. Para él, su historia no es solo personal: es también una posibilidad abierta para otros.
“En la vida aparecen oportunidades que no hay que dejar pasar”, dice, con la mirada puesta en el futuro.





//

