Misiones
“No sirven para dejar de fumar, apuntan al público joven”
Vapeo: profesionales advierten por los riesgos del fin de la prohibición

En un cambio de enfoque frente al avance de los nuevos productos con nicotina, el Ministerio de Salud de la Nación aprobó en 2026 un nuevo marco regulatorio para cigarrillos electrónicos, vapeadores, productos de tabaco calentado y bolsas de nicotina. La medida derogó la resolución de 2023 que mantenía la prohibición de importación y comercialización de algunos de estos dispositivos, y creó un sistema nacional de registro y fiscalización.
En este sentido, desde el gobierno sostienen que el objetivo es controlar un mercado que ya funciona en la práctica, combatir el comercio ilegal y garantizar trazabilidad y estándares mínimos de seguridad. Sin embargo, los profesionales de la salud advierten que, aunque la regulación puede representar una herramienta, estos productos continúan implicando riesgos sanitarios, daños y un auge de consumo en adolescentes que están expuestos a temprana edad.
La nueva normativa, firmada por el Ministerio de Salud con intervención de la Anmat y otros organismos nacionales, crea el Registro de Productos de Tabaco y Nicotina (RPTN), una base de datos que permitirá identificar fabricantes, importadores, productos y componentes.
La resolución alcanza a cinco categorías: cigarrillos electrónicos, líquidos para vapeo, dispositivos de tabaco calentado, sticks de tabaco y bolsas de nicotina.
Desde la cartera sanitaria explicaron que la decisión responde a una realidad de consumo que ya está instalada, incluso pese a las prohibiciones previas. En ese sentido, los fundamentos de la resolución remarcan que la ausencia de regulación facilitó el ingreso de productos de contrabando, elaboraciones artesanales sin controles de calidad y comercialización informal.
En paralelo, desde la Sociedad Argentina de Cardiología expresaron preocupación y emitieron un comunicado en el que mencionan que: “Estas decisiones constituyen un grave retroceso para la salud pública argentina. En lugar de fortalecer las políticas de prevención, cesación y protección de niñas, niños y adolescentes frente a la adicción a la nicotina, el Estado nacional abre la puerta a la expansión de un mercado de productos adictivos, promovidos globalmente mediante estrategias comerciales que apelan a la innovación tecnológica, el diseño atractivo, la percepción de menor daño y la captación de nuevos consumidores”.
Uno de los datos que aceleró el cambio normativo surge del séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Estudiantes Secundarios, elaborado por Sedronar en 2025.
Según el informe, los vapeadores y cigarrillos electrónicos aparecen como la tercera sustancia más consumida entre estudiantes secundarios, con una prevalencia del 35,5%.
Desde Salud consideran que ese escenario obliga a actualizar las políticas públicas y endurecer los controles sobre la publicidad, especialmente aquella orientada a menores.
En Misiones, la preocupación también existe. Guillermo Rolón, coordinador del Programa Provincial de Control de Tabaco, advirtió que el ingreso al consumo se da cada vez a edades más tempranas.
“Es algo nuevo y atrayente desde todos los puntos de venta y publicidades. Los vaporizadores y cigarrillos electrónicos están dirigidos a la población joven. Nuestros adolescentes comienzan a consumirlos a los 12 y 13 años”, sostuvo.
Los riesgos sanitarios
Aunque la nueva normativa apunta a regular el mercado, desde el programa de control del tabaco insisten en que ningún producto con nicotina es inocuo.
Los cigarrillos electrónicos pueden contener nicotina sintética -una sustancia altamente adictiva- incluso en productos que se promocionan como libres de ella.
Además, la evidencia científica vincula su uso con múltiples complicaciones: lesiones pulmonares asociadas al vapeo (Evali); empeoramiento del asma y otras enfermedades respiratorias; aumento de presión arterial y frecuencia cardíaca; mayor riesgo cardiovascular; daños bucales y gastrointestinales; alteraciones neurológicas durante el desarrollo fetal si se utilizan en el embarazo; quemaduras graves o traumatismos por explosión de baterías.
El especialista advierte que los adolescentes que usan cigarrillos electrónicos tienen más probabilidades de iniciar posteriormente el consumo de cigarrillos tradicionales.
“Se comprobó que no sirven como método para dejar de fumar. Tienen sustancias tóxicas que afectan a la persona, sobre todo la nicotina que entra en el tema de la adicción”, afirmó Rolón.
Por otra parte, entidades médicas nacionales cuestionaron que se permita avanzar con registros comerciales a partir de declaraciones juradas de fabricantes e importadores, sin evidencia suficiente sobre la seguridad a largo plazo ni mecanismos operativos claros para combatir el comercio ilegal.
Otro de los puntos criticados es la habilitación de sabores mentolados en bolsas de nicotina y la falta de controles específicos sobre estrategias de marketing digital dirigidas a públicos jóvenes.
Frente a este escenario, las organizaciones solicitaron al Ministerio de Salud y a la Anmat la suspensión inmediata de la resolución y de la disposición, además de frenar nuevos registros comerciales hasta que exista una evaluación integral e independiente del impacto sanitario.
También pidieron que se publiquen los antecedentes técnicos y jurídicos que dieron origen a la medida, y reclamaron la convocatoria de la Comisión Nacional de Coordinación para el Control del Tabaco junto a universidades, sociedades científicas y autoridades sanitarias provinciales.
¿Sirven para dejar de fumar?
Uno de los principales argumentos de comercialización de estos dispositivos ha sido su supuesta utilidad como herramienta para abandonar el cigarrillo convencional. Sin embargo, desde el programa de cesación tabáquica sostienen que la evidencia disponible no respalda esa estrategia.
Por el contrario, advierten que es frecuente el denominado “uso dual”, en el que la persona continúa fumando cigarrillos tradicionales mientras incorpora vapeadores, prolongando la dependencia.
En Misiones, el Programa Provincial de Cesación Tabáquica registró desde 2018 a más de 800 personas que buscaron tratamiento para dejar de fumar, de las cuales más de 600 lograron abandonar el consumo mediante tratamientos supervisados.
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