En una nueva entrega de Espacio Wellness, conducido por Luciana Amado Siry en las plataformas de C6Digital, la charla puso el foco en una pregunta que atraviesa a muchas personas: ¿cómo sostener la actividad física cuando la motivación no alcanza?
La invitada fue la licenciada Micaela Miralles, psicóloga especializada en el ámbito deportivo, quien compartió una mirada clara, cercana y muy práctica sobre la diferencia entre estar motivado y construir hábitos. Desde su propia experiencia como atleta de crossfit, Miralles explicó que nadie está motivado todos los días y que, muchas veces, la clave está en haber convertido el movimiento en parte de la rutina.
Luciana abrió el diálogo con una inquietud muy cotidiana: qué pasa esos días en los que cuesta entrenar, cuando aparece el cansancio, el mal descanso o simplemente “la peor de las ondas”. A partir de esa pregunta, la especialista fue derribando un mito fuerte: no hay que esperar a tener ganas todos los días para moverse.
“La motivación abre la puerta, pero el hábito es lo que sostiene el objetivo en el tiempo”, explicó Miralles durante la entrevista. En ese sentido, remarcó que la motivación es inestable porque depende mucho del estado emocional, mientras que el hábito se construye con repetición, paciencia y pequeñas decisiones sostenidas.

Una de las preguntas centrales de Luciana fue cómo se entrena la constancia, sobre todo cuando a una persona no le gusta hacer actividad física o viene de mucho tiempo de sedentarismo. Miralles respondió con una idea simple pero potente: empezar de a poco y aprender a negociar con uno mismo.
La psicóloga señaló que muchas veces se cae en la lógica del “todo o nada”: o se entrena perfecto durante una hora y media, o no se hace absolutamente nada. Frente a eso, propuso una alternativa más amable y posible: probar diez minutos, salir a caminar, moverse un poco, cambiar la intensidad, pero no abandonar por completo.
Luciana también planteó la importancia de escucharse, de no llevar siempre el cuerpo al límite y de entender que la disciplina no tiene que confundirse con autoexigencia extrema. En esa línea, Miralles coincidió en que la disciplina no significa tratarse como robots, sino sostener una conducta incluso en días difíciles, aunque sea con una acción más pequeña.
La conversación también abordó cómo se forman los hábitos. Miralles explicó que cada conducta nueva implica nuevas conexiones neuronales, que al principio son débiles e incómodas, pero que con la repetición se van fortaleciendo. Por eso, sostuvo que el comienzo de cualquier hábito suele traer incomodidad, y que atravesar esa etapa es parte del proceso.

Otro de los puntos destacados fue el rol de la psicología deportiva en el alto rendimiento. Miralles contó que actualmente trabaja con deportistas y remarcó que lo emocional es clave en cualquier proceso deportivo. “Somos mente-cuerpo”, explicó, al referirse a cómo los pensamientos y las emociones también se manifiestan en el rendimiento físico.
Hacia el cierre, Luciana destacó la importancia de disfrutar la actividad física, salir de la autoexigencia que frustra o lesiona, y recuperar el movimiento como una forma de bienestar. La entrevista dejó una idea clara: no se trata de perseguir un cuerpo perfecto ni de vivir bajo presión, sino de construir un estilo de vida más saludable, posible y sostenible.
Porque, como quedó planteado en Espacio Wellness, moverse también es una manera de cuidarse, escucharse y elegir todos los días un poco más de bienestar.





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