El llamado “círculo rojo” argentino parece haber entrado en una nueva fase: la del desencanto acelerado. Después de haber acompañado con entusiasmo el fenómeno libertario, parte de la elite política, económica y mediática comienza a mirar de reojo posibles alternativas para el futuro. Sin embargo, el último estudio de Zuban Córdoba & Asociados marca un dato incómodo para esa discusión: ni Mauricio Macri ni Patricia Bullrich logran perforar el mismo techo de rechazo que hoy enfrenta Javier Milei.


La encuesta, realizada entre el 25 de abril y el 1 de mayo de 2026 sobre 2.000 casos, plantea una postal fuerte del escenario político nacional. Javier Milei aparece con un 57,2% de personas que no lo votarían, frente a un 18,7% de voto seguro y un 12,7% que podría votarlo. Patricia Bullrich registra un rechazo similar, del 56,4%, mientras que Mauricio Macri alcanza un 56,8%. Es decir: los tres nombres centrales del espacio de derecha comparten una dificultad estructural parecida.

El informe pone el foco en una idea que sobrevuela los despachos de poder: el “mileísmo sin Milei”. La pregunta es si existe realmente una demanda social para sostener el rumbo político y económico del actual oficialismo con otra figura al frente. Los números, por ahora, no parecen acompañar esa hipótesis. Bullrich y Macri conservan volumen dentro de segmentos afines al Presidente, pero no muestran capacidad clara para ampliar hacia otros sectores.
En el caso de Milei, el estudio refleja que mantiene una base importante entre quienes lo votaron en primera vuelta: allí conserva un 79,5% de potencialidad de voto. Pero también muestra una barrera muy alta entre votantes de Sergio Massa, donde el 94,6% dice que no lo votaría. En el ballotage, entre quienes eligieron a Milei, un 70,5% aún lo volvería a votar, aunque aparece un 17,7% que ya no lo haría. Ese dato es clave: el desgaste empieza a verse incluso dentro de su propio electorado.


Bullrich exhibe una dinámica parecida. Tiene una potencialidad de voto del 66,5% entre quienes votaron a Milei en el ballotage, pero un rechazo del 93% entre quienes eligieron a Massa. Macri, por su parte, reúne un 53,1% de potencialidad entre votantes de Milei en segunda vuelta, pero también carga con un 89,1% de rechazo entre votantes de Massa. En términos simples: ambos pueden retener parte del universo libertario, pero no necesariamente expandirlo.


El trabajo de Zuban Córdoba advierte además sobre la ansiedad de las candidaturas tempranas. La elite parece especular con nombres cuando todavía falta tiempo político y social para que una alternativa madure. Y allí aparece una frase conceptual fuerte del informe: “Se especula con candidaturas sin mencionar rumbos”. La discusión, entonces, no sería solamente quién puede reemplazar a quién, sino qué proyecto podría convencer a una sociedad atravesada por el cansancio económico.
La conclusión política es clara: el desencanto con Milei no significa automáticamente una transferencia de expectativa hacia Macri o Bullrich. Por el contrario, los tres aparecen encerrados dentro de un mismo ecosistema electoral, con pisos propios, pero también con techos parecidos. El círculo rojo busca nuevos nombres, pero la encuesta le devuelve una advertencia: cambiar el rostro no alcanza si el rechazo también alcanza al modelo.





//





