
El Centro de Interpretación Jesuítico Guaraní de San Ignacio Miní reabrió sus puertas con una remodelación integral basada en tecnología multimedia y criterios de sustentabilidad. En ese marco, el ministro de Turismo, José María Arrúa, destacó que “es una forma interactiva de conocer nuestra historia”.
Arrúa ponderó la decisión de avanzar en esta obra con fondos provinciales y el acompañamiento del municipio. “Se inauguró una galería de arte integrada por distintos artistas misioneros; uno de los expositores es Ramón Ayala, con sus cuadros”, informó.
Entre los asistentes, una vecina de San Ignacio valoró la iniciativa: “Es hermoso pensar que el legado guaraní se pone en valor. Ver cómo se usa la tecnología para rememorar hace que sea enriquecedor para quienes vienen por primera vez”.
El encuentro incluyó la inauguración de la muestra El Mundo Guaraní Jesuítico desde el Lenguaje del Arte Contemporáneo, con obras restauradas de Ramón Ayala, Juan Carlos Solís y Carlos Marcial, en el marco del Día Internacional de los Museos.


Innovaciones tecnológicas
La remodelación incorporó un diseño museográfico que garantiza un flujo constante de visitantes. Las salas fueron adaptadas a una nueva configuración multimedia con proyecciones envolventes de gran formato, lentes panorámicas y sonido inmersivo.
El espacio sumó un sistema de proyección sobre paneles de vidrio transparente que genera un efecto de “visión etérea”. Para preservar el silencio, se instalaron campanas de audio direccionales con contenidos en idioma guaraní. También se incorporaron ocho estaciones digitales con maquetas físicas y relatos dinámicos sobre el urbanismo y la vida social en las reducciones.
El ministro de Cultura, Joselo Schuap, subrayó que el centro “se reparó con mano de obra misionera y con el cariño que le tenemos a nuestras cosas”. Además, recordó que este año se celebra el Legado Guaraní Jesuítico y resaltó la importancia de contar con herramientas didácticas para difundirlo.
Por su parte, el intendente de San Ignacio, Esteban Romero, consideró que “es un atractivo muy bien trabajado, que revaloriza a los artistas locales y ayudará a que el turista se quede más tiempo, gracias a un circuito que estuvo abandonado durante años”.





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