Este jueves se realizará en Posadas un homenaje al teniente primero Roberto “Toto” Estévez, posadeño de nacimiento que cayó en combate el 28 de mayo de 1982 durante la Guerra de Malvinas. Sus compañeros de armas y familiares rendirán tributo al militar que, según testigos, dio su vida por salvar a quienes lo acompañaban.
El homenaje se celebrará a las 9:30 en la plaza que lleva el nombre de Roberto Estévez. La ceremonia fue organizada por la familia del teniente, en especial por su hermano Fernando, y contará con la presencia de veteranos llegados desde distintas provincias, entre ellas de La Pampa, Buenos Aires, Córdoba y Chubut. Durante el acto se hará entrega de la insignia de subteniente de reserva (un reconocimiento que se otorga tras 43 años) en cumplimiento del deseo de Estévez, que había elegido a quienes luego debían convertirse en aspirantes a oficiales de reserva.
“Será emotivo; nos encontraremos para rendir honores y darnos ese abrazo que tanto hace falta”, manifestó Diego Morano, veterano de Malvinas y compañero de Estévez en el Regimiento de Infantería 25.
En diálogo con Acá te lo Contamos por Radioactiva 100.7, Morano relató con detalle la relación que los unió desde el servicio militar obligatorio en 1982 y recordó la figura del teniente como un líder que “predicaba con el ejemplo”. “Roberto imponía respeto con solo su presencia y con el tiempo se fue como haciendo como un hermano”.
Entre sus recuerdos, relató que, en febrero de 1982, Estévez eligió a 40 hombres para conformar la sección AOR (la llamada “sección bote” del regimiento), grupo que más tarde formó parte de la compañía C destinada a recuperar las islas. “Fuimos parte de esas 100 personas que fuimos a recuperar las islas”, explicó. El contingente descendió desde el buque Almirante Irizar y permaneció en las islas durante los dos meses de combates hasta el episodio en que se ordenó un contraataque.
“El tiempo completo estuvimos en la trinchera con él”, recordó Morano. Según su testimonio, Estévez comandó desde las posiciones en las colinas de Darwin durante la Operación Rosario y dio instrucciones por radio y a viva voz para organizar el fuego y coordinar la artillería. “Él daba órdenes a diestra y siniestra, era el líder del grupo que estaba ahí en las trincheras”, señaló.
Morano también describió los momentos finales del teniente: fue herido en una pierna y luego en un brazo; al intentar auxiliar a un compañero (le puso el casco para protegerlo), recibió un disparo mortal en el pómulo. “Cayó en un pozo, lo sacaron porque ya había fallecido”, relató, aunque admitió que después de 44 años aún persisten detalles que los veteranos siguen reconstruyendo entre sí.
El veterano dibujó además el paisaje inhóspito de las islas, explicando cómo la turba y la geografía (continuación de la cordillera patagónica) dificultaban el desplazamiento y condicionaban la vida en campaña. “Uno iba hundiéndose, siempre encontraba agua para mojarse los pies y los borceguíes”, contó.
Sobre el regreso y la posibilidad de volver a las islas, Morano expresó reservas personales: dijo que le molesta la idea de “un sello inglés” en su pasaporte, aunque no descartó la opción de ir con documentación italiana, ya que tiene doble ciudadanía. Reconoció que varios de sus compañeros sí han visitado Malvinas y describieron la experiencia como reconfortante. “Me gustaría descansar allá, sí, con mi ceniza”, dijo en un pasaje emotivo.
En un tramo más amplio de la entrevista, Morano hizo una reflexión sobre la patria y la política argentina. Rechazó el entreguismo y llamó a recuperar el sentido colectivo de la patria, “la patria es el maestro que da clase en la frontera y camina 20 km para darle clase a cinco pibes, el obrero que se levanta a las 5 de la mañana”, afirmó. También expresó preocupación por la soberanía y por la presencia extranjera en la región, “tenemos a Estados Unidos vigilando el Atlántico Sur… tenemos la base de la OTAN en las islas Malvinas”, dijo, y defendió la necesidad de militar políticamente la cuestión de la soberanía.




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