En su habitual micro semanal, el obispo de la Diócesis de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, compartió una mirada sobre la intensa agenda pastoral de mayo, el crecimiento de nuevas comunidades barriales y la necesidad de sostener una educación inclusiva, de calidad y con sentido humano.
Durante su participación en la radio, el obispo valoró las celebraciones religiosas realizadas en distintos puntos de la diócesis, especialmente las vinculadas a Santa Rita, Fátima, Luján y María Auxiliadora. “Uno le agradece a Dios la fe de nuestra gente, la verdad que es muy fuerte”, expresó al destacar el compromiso de sacerdotes, diáconos, ministros, laicos y familias que sostienen la vida comunitaria en los barrios.

Martínez remarcó que la Iglesia busca acompañar el crecimiento urbano de Posadas y Garupá, especialmente en zonas donde se forman nuevos barrios y donde muchas familias todavía no cuentan con espacios cercanos para la catequesis, la oración y el encuentro comunitario.
En ese sentido, contó que en Garupá ya se concretó una capilla en la zona de Santa Inés, dedicada a Itatí, y anticipó el inicio de una nueva obra en Itaembé Guazú. Se trata de un salón de usos múltiples de 7 por 14 metros que llevará el nombre de Beato Cardenal Pironio y que funcionará como capilla para los vecinos de esa zona.
El obispo explicó que estas obras son posibles gracias al esfuerzo de las comunidades, las colectas, el aporte de colegios y la colaboración de vecinos. “Mucho es el esfuerzo de nuestras comunidades”, señaló, al remarcar que la Iglesia sigue buscando estar presente en las periferias geográficas y existenciales.

También hizo referencia a la posible visita del papa León a la Argentina y señaló que, aunque aún se trata de conversaciones, sería una alegría para el país. En ese marco, recordó las visitas de San Juan Pablo II y sostuvo que una agenda papal requiere una organización compleja y con mucha anticipación.
Otro de los puntos centrales del diálogo fue la nueva encíclica papal, a la que Martínez definió como un texto que deberá ser leído, trabajado y transmitido en las comunidades. Según explicó, el documento pone en el centro la dignidad humana, la persona, los desafíos tecnológicos y las nuevas formas de esclavitud que pueden surgir cuando la tecnología se convierte en herramienta de poder.
En ese contexto, el obispo insistió en la importancia de la educación como clave de futuro. Advirtió que no alcanza con que la educación sea inclusiva: también debe ser de calidad. “La Argentina será de calidad cuando tenga una población educada”, afirmó, al vincular la formación con la capacidad de discernimiento, la democracia y la construcción de una sociedad más justa.
La Argentina será de calidad cuando tenga una población educada”

Martínez también defendió el aporte de la educación pública y privada, y mencionó el trabajo de colegios parroquiales, escuelas aborígenes, EFAS, universidades e instituciones como UCAMI, el Montoya y la Universidad Católica de Santa Fe.
Finalmente, sostuvo que para mejorar la calidad educativa también se debe atender la situación de los docentes. Señaló que un maestro bien remunerado puede estudiar, preparar mejor sus clases y dedicarse con mayor profundidad a su tarea, mientras que los bajos ingresos obligan a multiplicar horas y escuelas, afectando directamente la calidad del sistema.
“Tenemos que pensar permanentemente qué tipo de educación queremos”, concluyó el obispo, al subrayar que invertir en educación no es un gasto accesorio, sino una apuesta por una Argentina más consistente, humana y con futuro.

(Video: Gentileza Radio TupáMbaé)





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