Hay protagonistas que cuando sienten que sufrieron una injusticia se quedan en el molde. Ahora, Gabriel Migueltorena, actual entrenador de Lugano, está lejos de ser uno de esos que se guardan lo que piensan. Su equipo empató en un partido lleno de polémica ante Leones de Rosario, el equipo de los Messi, y cayó contra Estrella del Sur. Y el deté del Naranja explotó.
Finalizada la presentación frente a los de Alejandro Korn, Migueltorena subió una historia con un mensaje muy fuerte a su Instagram: » Ojalá algún día cambie todo esto y que la pelota vuelva a rodar limpia. Hoy es imposible (no hay remedio para este Covid que crearon unos pocos)», posteó. Olé logró contactar al entrenador y, entre bronca y algunos palitos, se desquitó con todo el mundo. Mirá.
La historia del entrenador. @gabrielmigueltorena
Las calientes declaraciones
– ¿Por qué decidiste subir esa historia?
-La realidad es que venimos de dos fines de semana donde siento que me metieron la mano en el bolsillo. Contra Leones salió en todos lados la infracción que le hicieron a uno de mis jugadores: una trompada sin pelota antes de que termine el primer tiempo, cuando nosotros íbamos ganando 2 a 1. Ni el árbitro, ni el línea ni el cuarto, supuestamente vieron la trompada. Y no terminó ahí: cuando arranca el segundo tiempo, a los cuatro minutos me cobran un penal en contra. Y a los diez minutos me echan al capitán del equipo, al referente, al distinto de la categoría, que es el Churro Soria. Y encima después le dan seis fechas de suspensión. La verdad que fue una semana preocupante porque estas cosas están a la vista de todos. Y este fin de semana se me vuelve a repetir lo mismo. Contra Estrella, a los 33 minutos y medio del primer tiempo, otra trompada dentro del área y sin pelota a un jugador mío. El árbitro, otra vez, como si nada. Se te ríen en la cara. Sobre el final, cuando íbamos ganando, nos cobró siete u ocho foules inexistentes. En el tercer gol que me cobran en contra, la pelota no entró. El arquero la saca sobre la línea. Pero ni dudaron: el línea salió corriendo para el medio de la cancha cobrando el gol. Y encima, cuando les vas a hablar, se te ríen en la cara y te sobran.
¿Te generó ganas de soltar todo?
-Uno trabaja toda la semana, se rompe el orto, deja a la familia, deja cumpleaños, deja un montón de cosas. Tanto el cuerpo técnico como los jugadores. Se prepara el partido toda la semana y hoy sentimos que los resultados los están poniendo los árbitros y no los equipos dentro de la cancha. Entonces, ante esa bronca, te soy sincero, después del partido pensé en bajarme y dar un paso al costado. Porque ya no se habla de si jugaste bien o mal, o si el rival fue superior o inferior. Se habla de que las decisiones arbitrales terminan definiendo los resultados. Entonces decís: “¿Para qué me levanto todos los días a las seis y media de la mañana? ¿Para qué preparo entrenamientos? ¿Para qué los jugadores viajan en colectivo o en tren?”. Hay chicos que ni cobran, juegan gratis. Y los que cobran, tampoco viven del fútbol de Ascenso. Todos tienen otro trabajo. Yo mismo pongo plata de mi bolsillo porque no alcanza. Y después decís: “¿Para qué todo esto si en siete minutos un árbitro te da vuelta un partido y hasta te cobra un gol que no fue?”. En el partido anterior terminé jugando con diez contra once, cuando el primer expulsado tendría que haber sido uno de ellos, el que le pegó una trompada terrible sin pelota al número 3 mío. No lo noqueó de casualidad. Y el árbitro me cobró córner en contra. Creo que está claro que esto pasa en todas las categorías. Todos los fines de semana ves cuatro o cinco partidos donde decís: “¿Cómo se puede equivocar tanto un árbitro?”. Entiendo que son seres humanos como nosotros, pero es demasiado.
-¿Creés entonces que los errores pasaron a ser intencionales?
-Mirá, te vuelvo a repetir: un ser humano se puede equivocar una, dos o tres veces. Pero cuando se equivocan cinco, seis, siete u ocho veces, ya no es un error humano. Es mirar para otro lado.
– ¿Las apuestas hacen peor al problema?
-Sí, claro. Las apuestas están ahí, a la vuelta de la esquina. Hay muchos vivos que se llenan los bolsillos a costa de las necesidades de los chicos. Siempre digo lo mismo: obviamente que la solución no es ir para atrás. Yo, antes de hacer algo así, doy un paso al costado y dejo de dirigir. Pero sabemos que a los jugadores los llaman, los tientan. Y además está el tema del poder. Porque acá también hay poder, y siempre existieron los equipos poderosos, no solo en la C, en la B, en el Nacional y en Primera también. El tema es que no sea tan alevoso. Porque si toda la cancha vio una trompada que casi noquea a un jugador, ¿cómo puede ser que tres árbitros no la hayan visto? ¿Cómo puede ser que un línea, que está al lado del banco, vea que le arrancan la camiseta a un jugador y te diga: “No tengo intercomunicador”, y vos le ves el aparato en la oreja. Entonces sentís que te están tomando el pelo. Yo fui a reclamarle eso al árbitro y me terminó expulsando. Y encima después te ponen una fecha o una multa de 500 mil pesos. ¿Quién puede pagar eso hoy? Cuando llega fin de mes y tenés que cubrir gastos, ahí te das cuenta de que no estás invirtiendo: estás tirando plata a la basura. Porque por más que compres agua, recuperadores, comida, que concentres un día antes para evitar el viaje, después viene un árbitro y te cambia todo. Ojalá esto cambie. Que gane el que lo merece dentro de la cancha y no el que “hacen merecer”. Yo siempre digo lo mismo: si alguien te roba el celular en la calle, ¿qué hacés? ¿No reaccionás? Bueno, esto es igual. Sentimos que nos están robando en la cara.
– ¿Creés que la AFA no actúa como debería ante estos casos?
-Mirá, yo separo las cosas. Una cosa es AFA y otra los árbitros. Porque a veces hay veedores y tampoco cambia nada. Creo que a los árbitros les dieron demasiado poder y demasiada impunidad. Si un jugador se equivoca y le dan seis fechas, perfecto. Entonces al árbitro que no vio una trompada o te cobró un gol que no fue, dale seis fechas también. Tocále el bolsillo. Que también tenga consecuencias. Porque si no, siempre se mide distinto a los jugadores y a los árbitros. El problema es ese: que después los árbitros siguen dirigiendo como si nada. Mientras tanto, un técnico pierde el trabajo, no puede pagar las cuotas de algo que compró para la familia, y nadie se hace cargo.
– ¿Te sentiste apoyado después de lo que subiste o entendés que algunos te soltaron la mano?
-No, la verdad que recibí mucho apoyo. Me llamaron técnicos para decirme: “Gabi, me está pasando lo mismo”. Muchos me dijeron que también pensaron en dejar todo. Y te vuelvo a repetir: somos humanos. Tenemos sangre, temperamento. Después de tanto esfuerzo, que en cinco minutos te tiren todo abajo da muchísima bronca. Porque una cosa es perder porque el rival fue superior. Ahí corregís errores, trabajás en la semana y seguís. Pero otra muy distinta es perder porque sentís que te metieron la mano en el bolsillo. Yo a los 38 minutos iba ganando 2 a 1. No me dejaron hacer un cambio en un tiro libre en contra. El jugador estaba listo para entrar, peleando con el cuarto árbitro, y no me autorizaron. Vino el centro y nos hicieron el empate. Entonces decís: “¿El cambio lo hago yo o el árbitro cuando quiere él?”. Son detalles que te terminan cansando. Y sí, hay árbitros muy buenos. Hay otros que se equivocan honestamente. Pero también hay algunos que sabés que te tocan y ya arrancás condicionado. Este fin de semana, cuando vimos quién dirigía, ya sabíamos lo que podía pasar. Y lamentablemente pasó. Ojalá algún día cambie y dentro de la cancha gane el mejor.
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