El deceso del querido músico misionero, quien supo ser representante de la música regional se produjo recientemente, tal vez por eso los legisladores no tuvieron tiempo de reunir todos los datos para realizar una semblanza del extinto. Es que «Moni» Encina llevaba muchos años en el rubro y escribir su trayectoria llevaría tiempo.
En la sesión del jueves último en la Legislatura hubo homenajes para trabajadores tabacaleros, periodistas, mujeres (en el marco del la movilización Ni Una Menos que cumplió 11 años, para los bomberos voluntarios, cuya celebración es el 2 de junio y también para Misiones, habida cuenta que el 4 de junio fue su día, instituido por la Ley Sexta, número 93, antes Ley 3858, según recordaron en el recinto a la hora del cierre parlamentario.
No hubo un minuto de silencio, ni una mención espontánea, ni un amago de semblanza para un verdadero ídolo de masas.
Quienes ensayan defensas corporativas argumentarán, quizás, que el deceso fue demasiado reciente. Dirán que la vorágine parlamentaria impidió a los equipos de asesores recopilar las fechas, los discos y los hitos de una trayectoria que abarcó décadas. Es una excusa insostenible. Condensar la vida de «Moni» Encina, un artista que transitó escenarios, bailantas y peñas llevando el chamamé a cada rincón de la provincia, ciertamente requiere tiempo si se busca un rigor enciclopédico.
Pero el homenaje popular no exige un currículum rígido; exige sensibilidad, empatía y reflejo político para acompañar el duelo de su comunidad.




//



