Jeffrey Lee, hoy capellán, mediador de paz y barbero en el penal de Holman, será sometido a pena de muerte en Alabama, apenas horas después de la apertura del Mundial. Serán 16 ejecuciones en lo que va del año en Estados Unidos, escenario central de la Copa de la FIFA. En 2025 hubo 45, casi el doble que en 2024, la cifra más alta desde 2009. Lee, homicida en 1998, será ejecutado por asfixia. Le inyectarán nitrógeno.

Ante la dificultad para obtener los fármacos, el Departamento de Justicia sugirió en abril pasado la ejecución por fusilamiento. Tres vigilantes que disparan a 4,6 metros de distancia a la diana roja en el pecho del condenado, que lleva capucha y tiene sujetados tobillos, muñecas, regazo y cintura. La agonía puede durar unos tres minutos. El presidente estrella del Mundial, Donald Trump, no es un jeque de Medio Oriente, pero es firme partidario de la pena de muerte. Su amigo Gianni Infantino le entregó en enero pasado el Premio FIFA de la Paz.
La selección de Argelia, contra la que la Argentina hará su debut en el Mundial 2026, goleó 4 a 0 a Bolivia en su último amistoso previo a la Copa del Mundo.





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