Un corazón, réplica del emoji en modo Angelito Di María, da la bienvenida. Rojo fuego con luces led que durante la noche anima el ingreso a la plaza diseñada para los hinchas, el arco innovador del FIFA Fan Fest de Kansas City es el epicentro de las selfies. Lo transitan estadounidenses, mexicanos, paraguayos, argelinos. Y argentinos. Nativos y por adopción: la Selección hace match. Por eso la casaca con la #10 de Lionel Messi es la más elegida por los “neutrales”: la mayor prueba es el andar de los vendedores yendo y viniendo a los depósitos reponiendo mercadería.
“He’s the best”, sonríe un yanqui, que lleva en su mano dos camisetas recién compradas en uno de los centros comerciales más grandes del estado de Kansas, el Legends, ubicado a unos diez minutos del Compass Minerals National Performance Center donde se entrena la Selección Argentina.
“¿Messi?”, pregunta la camarera japonesa ante la sorpresa de las credenciales mundialistas: apenas el fotógrafo de Olé le muestra una foto tomada en el entrenamiento, ella le pide permiso para mostrársela a sus compañeros meseros, que son menos futboleros. A ella sí se le ilumina la mirada: Leo es Leo.
de cangrejo a sushi, pasando por un Five Guys que cocina las hamburguesas más ricas del país– sin embargo hay más que nativos. Ya comienza a haber fanáticos que volaron al Midwest para ver el partido con Argelia. Algunos viven en América del Norte, otros ya están llegando desde el Cono Sur. Se identifican rápido por acento o empatía futbolera: hay camisetas de Boca del modelo 2000 , de River, de Vélez, de Platense con el dorsal de Amarfil . Casi todos llevan una bolsa de papel madera: han cazado ofertas en los outlets.
State Line Road, la calle que divide Kansas de Missouri (Juano Tesone/ Enviado especial).
“Como Argentina fue un orgullo que la Selección haga base en Kansas City. La felicidad fue infinita”. Sabrina Galante nació en Buenos Aires pero lleva una década radicada en el Heartland de los Estados Unidos. Es la directora de negocios para Latinoamérica de la firma Populous, que lleva años trabajando con los principales estadios y arenas del mundo y estuvo a cargo de esa monumental obra de arquitectura que se volvió icónica, a metros de la torre de WWI Memorial & Museum.
“La gente está lista para recibirlos”, dice Sabri. “Aquí en Kansas se han visto videos del Obelisco: ya saben lo que es la hinchada Argentina. No ve la hora de que lleguen», agrega antes de invitar a Olé al banderazo que se celebrará este lunes a las 18 de Kansas en el Área de Plaza. Específicamente en el Loose Park que homenajea el sitio en el que se dio una de las batallas de la guerra de Secesión estadounidense.
“Hay banderazos listos para el partido, eh”, advierte uno de los argentinos presentes. Estudia con un amigo, también coterráneo, en la Ottawa University, a 55 millas de la ciudad. Allí también juega a la pelota: de ambas actividades está de descanso. Ahora es tiempo de vacaciones, proyectadas para ellos para el post Mundial: verán los partidos antes de viajar.
El fan fest ya generó expectativa ((Juano Tesone/ Enviado especial).
«De a poco va viniendo más gente y empieza el clima mundialista”, agrega una fanática que también es futbolista por estas tierras en la que el Sporting KC es el principal atractivo del soccer.
El fútbol es otra cosa. Es pasión. Es fervor, es “dalecampeó”, es el “Muchachos” que tronará alrededor de la fuente del Loose Park. Allí se reunirán quienes lleguen a la ciudad un día antes del kick-off: los que ya están por estas tierras, repartidos por el Downtown, los suburbios del Midtown o el coqueto Blue Hills, estarán este domingo en Los Hornos. Restó argento en el que se puede pedir un choripán o una milanesa a la napolitana sin tener que buscar la adaptación doméstica de ese manjar inequívoco.
Eso es Kansas. Y te sentís como en casa. Los que argentinos que se hospedan por acá entendieron que esta ciudad es tranquila, con poco tráfico, poco transeúnte, muchas ardillas en las zonas más retiradas. Barrios de casas de película o de serie de tevé de los 80, los más caros distinguidos por sus Porsche, Lamborghini o Cybertrucks (los Tesla no se cargan con cualquier ficha, ojo).
El fervor por Messi trasciende a todo (Juano Tesone/Enviado especial).
La baja tasa de movimiento de autos contribuye a llegar en 10 minutos al centro: para ir a comer se puede viajar hasta ahí en coche o subir a alguno de los buses. Caso contrario, los drive thru son una buena opción: un sándwich en Subway, un combo de Mc Donald’s, un mac and cheese en Texas Tom.
Es fácil la adaptación. Sencilla. Cómoda. Con un único ítem a atender: las alertas por tornados. Algunos son avisos; otros son más severos, como el que el sábado por la noche encendió -literalmente- las alarmas y sirenas en Kansas: en plena temporada de tornados (terminará a fines de junio) es habitual que tormentas eléctricas crucen el corazón de las llanuras estadounidenses. Y que así obliguen a todos a guardarse: si hay vientos de 80 millas por hora con potencial destructivo, la recomendación es volver a casa. La mayoría de ellas, con refugio subterráneo.
Los argentinos ya recorren Kansas (Juano Tesone/Enviado especial).
Aunque son transitorios, pasajeros, en una city que albergará a partir de este domingo a la masa de argentinos que le darán su calidez a esta zona amable, amigable, del estado de Missouri. Donde la Selección iniciará su recorrido en la Copa del Mundo, donde trabajará durante su estadía en el torneo.
En el corazón del país, que late al ritmo argento de a poco: los aviones que llegaban desde Miami, uno de los búnkers más elegidos por los argentinos en USA, aterrizaban al hit de “para ser campeón, hoy hay que ganar”. El deseo: hacerlo en un lindo lugar para vivir. Y alentar.




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