Iguazú (LaVozDeCataratas) El estudio, titulado Convivencia criminal: el ecosistema ilícito de la Triple Frontera del Cono Sur, fue presentado en un seminario del que participaron investigadores y autoridades argentinas vinculadas a la lucha contra el crimen organizado. Allí se analizó cómo funcionan las redes delictivas que operan en esta región compartida por Argentina, Brasil y Paraguay.
Según el informe, uno de los principales errores al evaluar la seguridad de un territorio es medir únicamente la cantidad de homicidios. En el caso de la Triple Frontera, los investigadores sostienen que la baja violencia no implica ausencia de actividad criminal, sino que las organizaciones priorizan mantener un perfil discreto para no atraer la atención de las fuerzas de seguridad.
El documento señala que los clanes familiares, históricamente asentados en la región, continúan desempeñando un papel central en actividades como el contrabando de cigarrillos, productos electrónicos y bebidas alcohólicas. A su vez, organizaciones criminales brasileñas como el Primeiro Comando da Capital (PCC) tendrían presencia en la zona, aunque sin ejercer un control absoluto del territorio urbano. En muchos casos, estas estructuras recurren a alianzas y subcontrataciones con actores locales en lugar de disputar el poder mediante enfrentamientos armados.
El estudio también identifica al contrabando como la principal economía ilícita de la región, favorecida por las diferencias comerciales y tributarias entre los tres países. En cuanto al narcotráfico, aclara que la Triple Frontera urbana no constituye el principal corredor para el transporte de cocaína, aunque la Hidrovía Paraná-Paraguay representa un punto estratégico para el movimiento de cargamentos hacia mercados internacionales.
No obstante, el informe advierte que la situación no está exenta de riesgos. Durante la presentación, el secretario de Lucha contra el Narcotráfico y la Criminalidad Organizada de Argentina, Martín Verrier, señaló que en los últimos años se registró un incremento de hechos violentos en sectores específicos, especialmente ataques con armas de fuego contra patrullas de la Prefectura Naval Argentina desde la costa paraguaya durante operativos fluviales.
Para los autores, el desafío pasa por interrumpir las finanzas ilícitas y fortalecer la cooperación regional, ya que la Triple Frontera funciona como un nodo logístico de alcance internacional más que como un escenario de enfrentamientos abiertos. En ese contexto, Iguazú continúa siendo una pieza clave dentro de un territorio donde conviven una intensa actividad comercial, el turismo internacional y complejas dinámicas de seguridad que requieren coordinación permanente entre los tres países.




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