El último partido de la vida de Andrés Escobar fue ante Suiza, en el Mundial de Estados Unidos, en 1994. En un clima de absoluta desazón por la campaña del gran equipo que había formado Francisco Maturana, que pasó de la esperanza de campeonar a quedarse afuera en primera ronda. La tensión había sido permanente, debido a las amenazas que había recibido el plantel durante una Copa que resultó fatídica, por lo que el cruce con los europeos resultó decorativo, y el 2-0 favorable, anecdótico.
Escobar, conocido como el Caballero del fútbol, apodo que sintetizaba a la perfección cómo jugaba y cómo se expresaba, había sufrido una de esas fatalidades que en el juego pueden sufrir hasta los mejores: hacer un gol en contra. Pese a que había reflexionado “la vida no termina aquí”, en alusión a que era menester dar vuelta la página después de su desafortunada acción en la derrota (2-1) con Estados Unidos, afrontaba el epílogo de su existencia.

Luego de ser animado por algunos amigos y familiares a volver a tener una vida activa tras la eliminación en el Mundial, lo que había representado para él un golpe anímico muy importante, fue a la discoteca El Indio, de Medellín. Lejos de poder distenderse y reiniciar su mente luego de jornadas cargadas por la negatividad y el dolor, en ese boliche se topó con los hermanos Gallón Henao, cuya reputación era sombría y los vinculaba con el narcotráfico.
Ellos culparon a Andrés por aquel gol en contra ante Estados Unidos. Después de tener cruces con ellos tanto dentro como fuera del local bailable, donde les pidió “respeto”, fue Humberto Muñoz, el conductor armado que llevaba a los Gallón Henao, quien ejecutó a Andrés con seis disparos en el estacionamiento y así lo asesinó.

A 32 años de aquel homicidio que provocó un enorme impacto tanto en Colombia como en el resto del mundo, la situación del seleccionado que dirige el argentino Néstor Lorenzo es diametralmente opuesta. El cruce con Suiza, este martes a las 17 (hora argentina), también en suelo norteamericano -como hace más de tres décadas-, tendrá a una marea amarilla en el estadio con la expectativa de avanzar a cuartos de final.
Luego de estar ausente en Qatar 2022, lo que significó un fracaso estrepitoso después de haber estado presente tanto en Brasil 2014 (perdió en cuartos contra el organizador) como Rusia 2018 (en octavos cayó por penales ante Inglaterra), el equipo cafetero se ilusiona con meterse entre los ocho mejores.
“Me contrataron para clasificar al Mundial, pero nosotros queremos más”, arengó Lorenzo, quien asumió en julio de 2022 y llevó al equipo al subcampeonato en la Copa América 2024. Para el ex zaguero de la selección argentina, subcampeón en Italia 1990, su quinto Mundial tiene algo especial porque es el primero como director técnico principal.
Ayudante de José Pekerman en 2006 (en Argentina), 2014 y 2018 (con Colombia), ahora busca volcar todo lo aprendido en pos de potenciar a un plantel con jugadores de gran técnica. En ese sentido, una de las dudas para el duelo con Suiza es cómo configurará el once inicial del medio campo hacia adelante, ya que Juan Fernando Quintero tuvo un gran ingreso en la victoria ante Ghana, en octavos de final.
Sin Jhon Córdoba, quien por una lesión muscular ante lo ghaneses se perderá el resto del certamen, una de las posibilidades es que Lorenzo incorpore a Quintero para ganar mayor control de la pelota. La prensa cafetera llenó de elogios al mediocampista de River, quien fue certero en todos sus pases y con los mismos marcó el ritmo del encuentro que terminó 1-0.
Como ocurrió en distintos clubes y momentos por los que pasó Juanfer a lo largo de su trayectoria, el interrogante se repite: ¿el entrenador ponderará esos pases inesperados que sólo él observa, o tendrá en cuenta que el despliegue del mediocampista tal vez no sea suficiente ante las pérdidas del balón?

En ese sentido, cuando a Lorenzo le preguntaron durante este Mundial por esas circunstancias, relató una anécdota que considera una síntesis de cómo jugar: “Una vez le preguntaron a Bochini, ‘Bocha, ¿cómo hace usted para jugar tan bien?’. Y el Bocha respondió: ‘Yo, nada. Me pongo a donde no hay nadie y se la doy al que está solo’”.
Con el dilema sobre si darle mayor lugar a Quintero para buscar esos espacios libres y pasársela a sus compañeros de ataque, o calibrar también aspectos defensivos de cómo Suiza puede poner en riesgo a Colombia, el entrenador advirtió que el cuadro helvético “tiene orden, pero también buenos jugadores desde el mediocampo hasta la delantera”.

“Suiza juga muy bien, va a ser un partido muy difícil”, insistió Lorenzo, cuyo camino podría cruzarse con el de Argentina en cuartos de final, siempre y cuando su equipo y la Albiceleste se impongan este miércoles ante Suiza y Egipto, respectivamente. Hace dos años, también en Estados Unidos, el duelo se hizo realidad y la final -reñida- fue para el equipo de Lionel Scaloni, a quien tuvo como jugador en aquel plantel del Mundial 2006.
Ese posible duelo, sin embargo, está en el plano hipotético. Lo concreto es el cruce de octavos y el reloj marca que frente Suiza, este martes a las 17, será la hora de la verdad.




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