Proteinosis alveolar o cáncer de pulmón fue la historia clínica que obligó a redoblar los estudios en el Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” donde los servicios de Neumonología y Cirugía de Tórax presentaron en conjunto el caso. Fue durante el Ateneo Interresidencias, un caso que llevó más de un año de estudios de un paciente masculino de 49 años con consolidaciones pulmonares bilaterales progresivas que combinó, de manera excepcional, un marcador compatible con proteinosis alveolar pulmonar y una biopsia positiva para adenocarcinoma de pulmón.
El proceso diagnóstico exigió biopsias transbronquiales, una segunda punción guiada por tomografía y la derivación a un centro de mayor complejidad para una criobiopsia, hasta confirmar finalmente que se trataba de una presentación atípica del tumor pulmonar.
Un desafío diagnóstico de meses
El caso no se eligió al azar para el ateneo: su complejidad ameritaba la mirada cruzada de varios servicios. El doctor Jaines Zabala, residente de Neumonología, explicó que el paciente arrastraba “consolidaciones pulmonares bilaterales progresivas a lo largo de más de un año de estudios” sin que los primeros procedimientos invasivos arrojaran un diagnóstico certero.
Recién un cambio en la sintomatología reabrió la sospecha clínica. Ahí apareció el dato que complicó aún más el cuadro: un marcador sérico compatible con proteinosis alveolar pulmonar, una enfermedad extremadamente infrecuente, que además convivía con una muestra de anatomía patológica compatible con adenocarcinoma. Sabala fue contundente al describir la rareza de esa combinación: “la asociación de estas dos patologías está reportada en la literatura como una rareza dentro de las rarezas”.
De la cirugía a la confirmación oncológica
Con dos hallazgos sobre la mesa, el equipo decidió no conformarse y siguió escalando los estudios hasta despejar la incógnita. Finalmente se confirmó que se trataba de una presentación atípica del carcinoma pulmonar, mientras que la proteinosis alveolar quedó descartada como diagnóstico.
Desde Cirugía General, la doctora María del Mar detalló cuál fue el aporte de su servicio en esa etapa: “tuvimos que hacer un planteo quirúrgico para tomar múltiples biopsias en un paciente con compromiso bilateral”. La primera biopsia transbronquial dio negativa, por lo que fue necesaria una segunda punción guiada por tomografía y, después, la derivación a un centro de mayor complejidad para la criobiopsia que permitió la confirmación diagnóstica.
Una vez confirmado el adenocarcinoma, el equipo evaluó si el paciente era candidato a cirugía. La respuesta fue que no: “se descarta en cuanto al paciente por tener un contexto clínico que contraindica al procedimiento”, explicó Del Mar, que remarcó que el enfermo se beneficiaría más de un tratamiento quimioterápico dirigido, el cual ya inició.
La puerta quirúrgica, sin embargo, no quedó cerrada del todo: el caso será reevaluado al finalizar el tratamiento oncológico para determinar si la contraindicación se mantiene o si en el futuro puede plantearse una resolución quirúrgica activa.
Tratamiento en marcha y seguimiento clínico
Con el diagnóstico finalmente confirmado, el equipo tratante indicó el inicio del tratamiento oncológico dirigido, que a la fecha del ateneo estaba pendiente de arrancar. El desafío que viene ahora es evaluar la respuesta del paciente a esa terapia. Pese al importante compromiso pulmonar que muestran las imágenes tomográficas, el paciente se encuentra clínicamente estable y permanece en su domicilio.
El caso movilizó, además, una red de trabajo interprovincial e interdisciplinaria poco habitual: participaron los servicios de Neumonología, Cirugía de Tórax, Anatomía Patológica, Clínica Médica, Oncología y Terapia Radiante, en distintas instancias de ateneos que se fueron sucediendo a medida que el cuadro exigía nuevas miradas.





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