El escenario era impensado hace unos meses, porque Boca se había preparado mentalmente para llegar lejos en la Copa Libertadores. Una planificación que incluía reforzarse con fuerza para que la segunda mitad del año lo pueda proyectar bien alto. Sin embargo, la eliminación en primera fase cambió los planes. Y si bien el equipo presentó necesidades, el panorama cambió en todo sentido.
Leandro Lozano, el primero en llegar y el que ya debutó con la azul y oro.
Claro que a la ausencia del gran objetivo 2026 se le opone la obligación de salvar el papelón con alguno de los tres títulos que el equipo tendrá en juego en el próximo semestre. Por eso y por la exigencia del nuevo cuerpo técnico comandado por el Vasco Arruabarrena, la llegada de refuerzos se impuso como lógica entre las bajas, los huecos que ya se evidenciaban antes y la intención de jerarquizar un plantel que no estuvo a la altura.
Álvaro Montero al abordar el avión que lo devolvió a la Argentina. (Imagen: gentileza César Luis Merlo)
Pero con las llegadas de Leandro Lozano en el lateral derecho (un puesto en el que ninguno de sus antecesores se logró consolidar, al punto que el flamante DT colgó a los dos que llegaron a junio compitiendo), Sebastián Villa (la gran apuesta del semestre) y Álvaro Montero (para cubrir la lesión de Agustín Marchesin pero más para adueñarse de un puesto casi vacante), el Xeneize puede empezar a despedirse del mercado de pases.
Villa y los hinchas de Boca. Buena onda en el regreso.
¿Cómo? Sí, así de simple. Según pudo averiguar Olé, la evaluación del plantel en general más el logro de haber concretado la llegada de tres planes A, parece haber dado paso al cierre de la persiana en materia de refuerzos. Una decisión que ya estaba madurada incluso cuando se intentó por Jhohan Romaña o se pensó en algún otro nombre: la intención interna sigue siendo hacer rendir al plantel actual.
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Incluso contemplando la situación que se desató con la lesión deAdam Bareiro, quien debe realizarse un bloqueo en la zona lumbar, la sensación es que hay cantidad de futbolistas suficiente como para afrontar la Copa Argentina, la Sudamericana y el Torneo Clausura.
Los asteriscos
¿Qué podría cambiar esa decisión? Por supuesto que una complicación en el caso del delantero paraguayo propiciaría la llegada de un nuevo centrodelantero, sabiendo que la evolución de su caso llegará en algo más de una semana y que -si no es favorable- puede llegar a hacerlo pasar por el quirófano para resolver el tema de fondo.
El otro asterisco tiene que ver con las salidas: si hay ventas, Boca reemplazará la baja. Y eso sin tener en cuenta a Exequiel Zeballos, quien está a punto de irse al Napoli pero a quien no cuentan ya para el plantel porque su situación contractual ya no deja lugar a que siga compitiendo teniendo casi cerrado su acuerdo personal con el club italiano.
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Un paso al costado
Así planteadas las cosas, la realidad es que Boca está retirado del mercado. Aunque el interrogante sí vale de cara al futuro inmediato con las aclaraciones del caso.
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