Horas después de la decisión de Brasil de reducir la relación bilateral a nivel de Encargado de Negocios, desde el gobierno de Javier Milei dejaron en claro que no habrá pedido de disculpas al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, destinatario de la reciente seguidilla de insultos del Presidente que desembocaron en el inédito quiebre diplomático. La Casa Rosada y la Cancillería decidieron redoblar la apuesta, y confirmaron que está en carpeta la organización de una cumbre de presidentes de la derecha regional en Buenos Aires, aún sin fecha precisa.
“Ha habido expresiones de ambos lados que transparentan esas diferencias políticas e ideológicas. Argentina decidió no trasladarlas al ámbito diplomático; lamentablemente, Brasil tiene todo el derecho a decidir lo que ha decidido. Lo lamentamos porque entendemos que hay otro camino para preservar las relaciones entre nuestros países”, afirmó hoy el canciller Pablo Quirno, quien citó a una conferencia de prensa en Balcarce 50 para dar detalles de la confirmada visita del Papa León XIV al país, el próximo 8 de noviembre.
Sin contestar puntualmente sobre un eventual pedido de disculpas que aquiete los ánimos con su principal socio comercial, el canciller se esforzó en aclarar que los insultos del Presidente hacia Lula (“ladrón”, “corrupto” y “presidiario”) tuvieron su contraparte en “miembros del gobierno brasileño que también insultaron al Presidente”. Ante las críticas de Lula da Silva, que días atrás habló de “injerencia” de Milei en asuntos internos de Brasil, Quirno recordó sin levantar el tono que “el propio Lula visitó a la presidente Cristina Kirchner en su prisión domiciliaria, y no hubo ninguna queja de injerencia”.
Anoche, como informó LA NACION, el canciller brasileño Mauro Vieira le entregó al embajador argentino Daniel Raimondi una protesta formal por los insultos de Milei a Lula, con una decisión incluida, la de rebajar, por primera vez en décadas, su vínculo con la Argentina al nivel de encargado de negocios. Y pospuso sin fecha el regreso del embajador Julio Bitelli a Buenos Aires.
Cerca de las 23, la Cancillería nacional emitió una respuesta oficial en la que “lamentó” la decisión de Brasil “de seguir aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas”. Describió la definición como “unilateral” y destacó que Itamaraty “solicitó el regreso” del embajador argentino en Brasil a la Argentina.
Desde Brasilia afirmaron a este diario que bajar el grado del vínculo bilateral “tiene como consecuencia lógica” el regreso de Raimondi, aunque aseguran que el diplomático “no tuvo nada que ver con las agresiones reiteradas que provocaron la decisión”. Ante la consulta de LA NACION, el embajador Raimondi prefirió no contestar. Su regreso al país podría darse en los próximos días.
“La cancillería brasilera llamó a nuestro embajador argentino en Brasil, donde determinó que relación es a nivel encargado de negocios y pidió también que nuestro embajador se retire de Brasil. Esto es una decisión unilateral de Brasil que lamentamos”, afirmó Quirno hoy, en la conferencia de prensa.
El enojo del presidente de Brasil se potenció con las últimas tres apariciones mediáticas de Milei, en las que repitió que considera a Lula como “ladrón” y “presidiario”. Explicó, tanto en LN+ como en radio Mitre y en una entrevista en el streaming La Casa, que se basaba en que la condena a Lula fue anulada por un “error administrativo” de la justicia de ese país, sin demostrar la inocencia del mandatario brasileño. “Tengo formas horribles, pero digo la verdad”, se justificó el mandatario argentino. Sin medias tintas, dijo que espera que “Brasil también se pinte de azul”, en alusión a un posible triunfo del opositor Flávio Bolsonaro en los comicios presidenciales de octubre, porque –afirmó- “sacarse a los corruptos y chorros de encima siempre es bueno, sacarse a los zurdos de encima siempre es bueno”.
La participación de Milei en la reunión del Partido Liberal, en San Pablo, que erigió a Bolsonaro como candidato presidencial para las elecciones del 4 de octubre, fue la mecha que encendió el fuego de la reciente pelea entre ambos presidentes, con Lula da Silva en carrera por su reelección y el Gobierno apoyando a su principal contrincante.
En sus respuestas a la prensa, Quirno aprovechó para afirmar que Lula da Silva “tiene conflictos con Paraguay y otros países”. Y desempolvó un viejo reclamo a su socio del Mercosur, al afirmar que “fuimos informados cinco días después de que (Nicolás) Maduro fue retirado del poder en Venezuela, que Brasil dejaba la representación nuestra en Venezuela, cuando Argentina tenía ciudadanos en riesgo de vida”. Quirno reconoció que esa decisión de Brasil fue tomada luego de que el propio Milei publicara una foto de Lula y el ya ex presidente chavista en sus redes sociales.
“La región está cambiando de dirección ideológica. Nosotros eso lo celebramos y esperamos que eso también suceda en Brasil”, dijo Quirno, un rato antes de confirmar que el Gobierno trabaja para organizar una cumbre de mandatarios de derecha en Buenos Aires, posiblemente después de que se defina el próximo presidente brasileño.
“Ese liderazgo (de Milei) es lo que lleva a que hoy tengamos un grupo de una docena de países, que estamos alineados con estas ideas y en las cuales nos apoyamos constantemente. Eso probablemente derive en una invitación del presidente Milei, a realizar una reunión en Buenos Aires tan pronto las agendas lo permitan”, dijo Quirno. De todos modos, varios de los líderes que serán invitados tienen la decisión de no enemistarse con el presidente de Brasil, cabeza de la principal economía de la región.




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