Esta mañana, decenas de alumnos, familias, docentes y miembros de la comunidad educativa participaron de una nueva caminata solidaria organizada por el Instituto Superior Pedro Goyena (ISPG). La concentración fue en la escalinata de la Cascada Urbana, en la Costanera de Posadas, desde donde caminaron hasta El Brete. Allí, la jornada continuó con actividades recreativas, juegos y sorteos.
“Este día vamos a celebrar la edición número 25 de esta caminata solidaria. Ya es parte de la identidad institucional, es un evento que nos convoca como comunidad educativa de todos los niveles”, expresó la rectora del Instituto Superior Pedro Goyena, Haidi Martini.
La acción solidaria de este año tiene como destinatarias a la comunidad katupyry poty, de San Ignacio, y a la Escuela Nº 783 del barrio Los Kiris. Con la primera mantienen un vínculo fraterno desde hace varios años, mientras que en el segundo establecimiento los estudiantes del nivel superior realizan sus prácticas. La ayuda incluye ropa de invierno, alimentos no perecederos, útiles escolares y juguetes.
“La comunidad educativa de Pedro Goyena siempre responde de la mejor manera. Esto es parte también de nuestra identidad. Año a año se espera este evento solidario que es la caminata, y todas las familias se suman con sus donaciones, ya sea de ropa, de alimentos no perecederos, y en este año también se suman los útiles escolares. Así que, realmente, estamos muy contentos con la actitud que asumen todas las familias, todos los estudiantes, los docentes, de colaborar”, sostuvo Martini.
Los elementos comenzaron a reunirse hace un par de semanas en el instituto y la recepción continuará hasta fines de agosto, ya que la entrega se realizará más adelante. Hasta el momento no existe un recuento definitivo de lo conseguido porque todavía queda material por recibir y clasificar. Desde la institución indicaron que fueron numerosos los aportes realizados durante esta oportunidad.
“Tenemos montañas de cosas que todavía no fuimos clasificando, por eso esto nos lleva todavía unas semanitas, así que seguimos recibiendo en el caso de que la comunidad quiera acercarse”, señaló la rectora.
Para participar de la caminata no fue necesario inscribirse. La convocatoria alcanzó a los alumnos y sus familias, pero también estuvo abierta a otras personas que quisieran incorporarse a la actividad al aire libre. “Este año nos convoca el lema ‘Construyendo mapas de esperanza’, y ese es nuestro gran desafío. Desde el lugar en el que estamos, ¿cómo seguimos construyendo puentes y redes con quienes más nos necesitan?”, manifestó.
La caminata lleva 25 años realizándose y solamente dejó de concretarse de la manera habitual en 2020, debido a la pandemia. Aun en ese contexto, la comunidad educativa buscó otra alternativa para colaborar. Con el paso del tiempo, la actividad se consolidó como una propuesta sostenida por distintas generaciones que pasaron por el establecimiento.
“Realmente nos sentimos muy satisfechos y orgullosos de esta actividad. Únicamente fue un año en estos 25 que no pudimos concretarla, que fue el 2020, el año de pandemia, pero, de todas maneras, buscamos alguna actividad como para colaborar”, recordó Martini.
Quienes pusieron en marcha el proyecto ya no forman parte, en algunos casos, de la vida cotidiana del instituto, debido a que se jubilaron o continuaron con otras actividades. Sin embargo, desde la institución mantienen presente su aporte inicial, que permitió generar un movimiento orientado a salir del ámbito escolar y relacionarse con el entorno.
“Si bien quienes iniciaron este proyecto hoy por ahí ya no están en la institución, porque se han jubilado, tienen otras actividades, siempre los recordamos como una pieza fundamental en generar este movimiento para salir y relacionarnos con nuestro entorno”, afirmó la rectora.
La elección de los destinatarios puede variar de un año a otro, aunque el vínculo con la comunidad katupyry poty se mantiene desde hace tiempo. Ambas instituciones dependen del Obispado de Posadas, lo que permitió estrechar la relación entre sus directivos y generar encuentros que exceden la entrega de elementos. Desde el Pedro Goyena también realizan visitas y reciben a integrantes de esa comunidad.
“No es solo la actividad solidaria del llevar algún elemento, sino también de construir puentes ahí, entre su comunidad y la nuestra”, remarcó Martini.
Además de la colaboración concreta, la institución busca que la experiencia tenga un valor formativo para los niños y jóvenes. El objetivo es que la solidaridad no quede únicamente planteada desde los contenidos o las palabras, sino que pueda incorporarse desde edades tempranas mediante acciones en las que los propios estudiantes sean protagonistas.
“Yo creo que esto es fundamental, concientizar a partir del ejemplo y de experiencias concretas. No solamente desde el discurso, desde las palabras, esto forma parte de nuestro ideario institucional, esto de vivir también los valores del evangelio, y acá lo hacemos concreto, a través de acciones puntuales y concretas, y los chicos lo vivencian de esta manera, y realmente lo viven en su día a día”, aseguró.
Entre las alumnas que se sumaron estuvieron Alegre Ángela Anahí y Valentina Geraldine Pavese, ambas de quinto año con orientación en Ciencias Sociales y Humanidades. Alegre transita su escolaridad en el establecimiento desde sala de cuatro y participa de la iniciativa desde entonces. Aunque la caminata está presente desde el comienzo del ciclo lectivo, la organización específica se intensifica aproximadamente en julio.

“Nos preparamos desde que arranca el año, nosotros sabemos que se va a tener la caminata. Nos preparamos en julio, más o menos, ya se arranca a organizar específicamente las cosas y a invitar a los chicos y a incitarlos a que colaboren para que salga la caminata solidaria”.
La convocatoria se difunde dentro de la institución mediante comunicaciones dirigidas a los estudiantes y sus familias. A su vez, la propuesta incorpora actividades y sorteos durante la jornada como parte de su carácter recreativo. Para las alumnas, el trabajo previo también permite reforzar los valores que reciben durante su formación.
Por su parte, Pavese destacó que involucrarse en este tipo de acciones permite acercarse a circunstancias diferentes de las que cada estudiante atraviesa cotidianamente. Desde su mirada, conocer esas situaciones ayuda a dimensionar necesidades que pueden pasar inadvertidas para quienes cuentan con determinados recursos todos los días.
“A mí personalmente también me parece algo lindo para ver también que no todos tenemos las mismas oportunidades y las mismas realidades. Sería ponerse más en los pies de la otra persona que por ahí necesita de lo que para nosotros es algo diario. Y a mí también, personalmente, me parece muy lindo para ver también las situaciones y poder ayudar como institución católica”, concluyó la estudiante.





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