El arquero de fútbol colombiano Ronaldo Balanta contó cómo fueron las dificultades económicas y el desamparo que vivió antes de consolidar su carrera profesional. Un engaño en el extranjero y un período de indigencia previo a su llegada a Honduras marcaron su vida.
La infancia sin figura paterna y la etapa de desamparo en Perú
Balanta nació en una familia de escasos recursos en Colombia y creció sin la presencia de su padre biológico. Su madre debió trasladarse a otra ciudad para trabajar, por lo que su abuela y sus tíos asumieron su crianza inicial.

A los 19 años, un supuesto empresario deportivo le prometió una oportunidad futbolística en Perú y lo trasladó a ese país junto a otros jóvenes. Sin embargo, el intermediario desapareció con el dinero y dejó a él y a otros futbolistas a su suerte en un hotel local.
El establecimiento desalojó al joven colombiano después de que finalizó el tiempo de hospedaje. Balanta pasó tres noches debajo de un puente de la ciudad y sufrió el robo de su ropa, sus zapatos de fútbol y sus guantes de portero.
Por falta de alimento, se debilitó su salud física durante esos días y se encontró en soledad a miles de kilómetros de su hogar antes de recibir un auxilio inesperado.
El ascenso deportivo en Centroamérica y su presente en el fútbol hondureño
Tras regresar a Colombia en un vuelo de repatriación humanitaria, el guardameta retomó su preparación física en la tercera división de su país de origen.
Posteriormente, el club Atlético Júnior de la segunda división de Honduras le ofreció un contrato profesional y el dinero para sus pasajes.
Sus buenas actuaciones en el torneo de ascenso captaron la atención de varios equipos de la región y su salario aumentó. Esta estabilidad financiera le permitió enviar remesas para el sustento de su madre, su abuela y sus dos hermanos pequeños.

En la actualidad, Balanta defiende el arco del Génesis FC en la máxima categoría del fútbol hondureño. Su equipo compite con entrega para clasificar a la gran final del torneo Apertura de la liga nacional.
Los detalles del rescate en Lima y las declaraciones del protagonista
Durante los días que pasó en la calle en Perú, Balanta encontró en un supermercado una billetera que, según su relato, contenía US$1500. Contó que tomó US$50 para comprar comida y luego localizó al propietario para devolverle el resto del dinero.
Al conocer su situación, el hombre lo llevó a su casa, le dio alojamiento y le ofreció trabajo en un lavadero de autos. Balanta permaneció allí durante unos nueve meses.
El benefactor también recibió a los compañeros de Balanta e intercedió ante los directivos de un club profesional peruano para conseguirles una prueba formal.
El agente estafador reapareció de imprevisto, con sustento en documentos firmados previamente por el futbolista, y exigió US$100 mil por la transferencia, lo que frustró el fichaje definitivo del arquero.
Balanta rememoró sus inicios en una entrevista con el diario La Prensa de Honduras. “No había recursos económicos, vengo de una familia bastante humilde”, declaró.
Según contó, el arquero superó la depresión posterior gracias al apoyo del promotor Belardo Mosquera, quien financió su viaje a Honduras antes de su trágico deceso. Hoy, el futbolista valora el cariño de la afición hondureña y enfoca todo su esfuerzo diario en alcanzar la gloria con su club actual.





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