Almohadas ergonómicas, cuñas de apoyo y sofás especializados pueden ser productos de una ortopedia, pero también de un sex shop. Algunos de estos muebles y accesorios hacen la diferencia en el desarrollo de una sexualidad saludable en adultos mayores.
Si bien no fueron creados específicamente para este sector de la población, su funcionalidad es tal que algunos protagonistas de “la nueva longevidad” los eligen con el fin de reducir determinados dolores y malestares asociados a la edad, o bien alcanzar algunas posturas de forma más confortable.
Diego Bernardini, doctor en medicina y máster en gerontología, admitió en diálogo con Clarín que desde hace muchos años existen todo tipo de muebles sexuales, aunque aseveró que ninguno fue creado exclusivamente para personas mayores. “Lo que sí hay son técnicas o maniobras -sobre todo con almohadas- para poder lograr mayor comodidad”.
“La mayor comodidad, básicamente, está relacionada con dos aspectos que modifican la práctica sexual de las personas a medida que cumplimos años. Los mismos tienen que ver con los problemas de movilidad que se generan por alteraciones articulares o por dolor”, explicó.
De la almohada al sillón de sexo tántrico
Las almohadas y cuñas para parejas ofrecen soporte ergonómico. Inflables o de espuma viscoelástica, ayudan a alcanzar posiciones o prácticas que sin este accesorio podrían generar dolor en los adultos mayores.
Las almohadas ergonómicas ayudan con los problemas posturales, de dolor y movilidad. Foto ilustración Shutterstock.
Bernardini sostuvo que los beneficios que otorgan se vinculan justamente con “ejercer una práctica sexual donde el coito siempre está presente”. “En las personas mayores la sexualidad se hace menos coital, con menos penetración, pero con otros agregados y cuestiones que le dan más riqueza. Es diferente, tiene otros ritmos, otra velocidad de encuentro y otras intensidades”, aclaró.
Algunos muebles sexuales se popularizaron en 2022, de la mano de la serie de Netflix Cómo diseñar una habitación erótica, donde la diseñadora de lujo Melanie Rose era contratada por distintos matrimonios con el fin de crear espacios elegantes en los que pudieran cumplir todas sus fantasías. En ese marco la intervención no sólo incluía a las habitaciones, sino a todos los ambientes de la casa, desde la cocina hasta el baño.
Por fuera del público de la tercera edad, a la hora de hablar de muebles sexuales, son varios los destacados. Uno de ellos es la cruz de San Andrés, un clásico del BDSM (Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo). Allí, la persona queda inmovilizada mediante esposas, con sus piernas y brazos abiertos y estirados.
Sillas para sexo aéreo, sillones para sexo tántrico y elementos que se colocan en la pared con el fin de atar a uno de los integrantes de la práctica, así como adoptar otras posiciones también forman parte del catálogo.
Bernardini: “En las personas mayores la sexualidad se hace menos coital, pero con otros agregados que le dan más riqueza”. Foto ilustración Shutterstock.
“Nunca existió tanto interés en la sexualidad de las personas mayores”
La sexualidad en adultos mayores implica al menos tres factores fundamentales: nuevas modalidades, el abandono de algunas prácticas o expresiones y cambios en la frecuencia.
“Recuerdo que alguna vez le pregunté a una paciente cómo era la sexualidad y me lo definió muy bien. Me dijo: ‘Es igual, pero con menos frecuencia’”, rememoró Bernardini. Al mismo tiempo, reconoció –y celebró- que al fin se haga foco en este rango etario, ya que “nunca existió tanto interés en la sexualidad de las personas mayores”, pero advirtió que el riesgo es que muchas veces se toma este tema de “una manera muy liviana”.
El especialista destacó que “la sexualidad, a medida que pasan los años, va cambiando; cambia nuestro organismo, pero eso no significa que desaparezcan el deseo o el placer. Hay gente que lo reprime por alguna razón, o bien cierra las puertas, pero no significa que desaparezca”.
En ese contexto, se refirió a la enorme variedad que suele dejarse de lado en el plano de la intimidad cuando el coitocentrismo se apodera de las relaciones sexoafectivas. “Lo cierto es que la narrativa de la cultura actual suele vincular la sexualidad con un único comportamiento que es la penetración y que finaliza en orgasmo. Es una idea muy lineal, muy básica para todo lo rico que nos puede ofrecer una sexualidad plena”, enfatizó.
“Hablar de sexualidad en adultos mayores es un tema muy amplio e involucra expresiones muy diversas», dijo Bernardini. Foto ilustración Shutterstock.
“Hablar de sexualidad en adultos mayores es un tema muy amplio: involucra expresiones muy diversas y, en general, no se encuentran afectadas por la edad. La sexualidad adulta es emoción, es comunicación, es algo de a dos que se hace por pasión y no con presión. Sexo, afectividad y felicidad o bienestar son un eje indisoluble, van de la mano”, cerró el experto en nueva longevidad.
Cómo un diván puede ayudar a elegir la mejor posición
Alejandro Azcurra, titular de Koa diseños, mobiliario erótico, aclaró que si bien desde su empresa no comercializan productos exclusivos para adultos mayores, este sector de la población representa un buen porcentaje dentro de su clientela. Esto tiene una explicación concreta.
“Nuestro trabajo está enfocado en el diseño y fabricación de divanes ergonómicos. Si bien muchas personas los asocian con el ámbito de la sexualidad, en la práctica el diseño de estos divanes también ofrece beneficios desde el punto de vista postural. La forma ondulada permite acompañar la curvatura natural del cuerpo, sostener mejor la zona lumbar y elevar las piernas, lo que ayuda a distribuir el peso de manera más cómoda”, aseguró.
El diván ergonómico de Koa diseños. Foto gentileza.
Así es como los +60 también se acercan a esta Koa en busca de soluciones: “Por ese motivo, con el tiempo también hemos tenido consultas y compras por parte de adultos mayores que buscan mayor comodidad o posiciones más relajadas, ya que el diseño facilita cambiar de postura sin generar tanta tensión en la espalda, piernas y en las articulaciones”, mencionó.
Estos divanes, añadió, fueron pensados justamente para posibilitar distintas posturas, más allá del uso que cada persona quiera darle. Azcurra destacó que el mueble “tiene tres niveles o lomos con diferentes alturas, lo cual permite que cada persona encuentre una posición cómoda según su cuerpo, sin que sea necesario hacer tanto esfuerzo físico”.
Por último, el empresario enfatizó: “Nos ha pasado que algunas personas mayores que probaron nuestros divanes nos comentaron que pudieron volver a experimentar posturas o sensaciones que en una cama tradicional ya les resultaban incómodas o difíciles. En muchos casos lo que más destacan es justamente la comodidad y la posibilidad de moverse o cambiar de posición con más facilidad”.
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