Cómo no va a tener otra pinta, si dejó de ser ese equipo frágil mentalmente. Cómo no va a tener otra pinta, si pasó a ser letal en ofensiva. Cómo no va a tener otra pinta, si cambió las derrotas por los triunfos. Quilmes es otro desde la llegada de Leandro Gracián y lo confirmó contra Deportivo Maipú: 2-1 en el estadio Centenario para sumar su segunda victoria consecutiva, la tercera en cuatro partidos con el DT en el banco de suplentes, y escalar en la Zona B del Nacional.
El Cervecero alteró su realidad. Lo hizo con trabajo, lo hizo con esfuerzo y lo hizo con fútbol. Lejos está de brillar, pero tiene el hambre y el espíritu que nunca pudo mostrar con Alfredo Grelak (hoy en Estudiantes de Caseros) como técnico. El semblante es diferente y la entrega también. El debut del Tano con goleada a Patronato (3-0) fue el primer ladrillo en esta nueva estructura. Y después de la dura caída con Almagro (0-1), supo dar un paso adelante con San Telmo (3-0) y con el Cruzado.
Mirando de frente al arco, Quilmes fue muy superior -sobre todo en el primer tiempo- a un Maipú que continúa en el fondo del grupo. Empezó a justificar el resultado por la buena aparición por el segundo palo de Ulises Vera, quien sacó provecho de la siesta que Lucas Faggioli se pegó en la marca y metió un cabezazo para abrir el marcador. Ya en el ST, Agustín Lavezzi demostró su capacidad goleadora para estirar la ventaja.
Y pese al agónico descuento de Faggioli, el Cervecero se quedó con el triunfo. Pedite otra pinta más.
En la cuerda floja
Las próximas horas serán clave para determinar si Alexis Matteo seguirá siendo entrenador del Cruzado. Sumó su cuarta derrota consecutiva, ganó apenas un partido en el año y está en el fondo de la Zona B de la Primera Nacional.
Mirá también
Gran triunfo de River ante Belgrano: cuarto al hilo y escolta en la Zona B
Mirá también
La figura del Manchester City que dejará el club al final de la temporada
Mirá también





//






