WASHINGTON.– Si Estados Unidos e Irán no logran alcanzar pronto un acuerdo para poner fin a la guerra o extender el alto el fuego que vence la semana próxima, el gobierno norteamericano está preparando el terreno para reorientar su campaña bélica hacia un esfuerzo más centrado en lo económico, destinado a asfixiar a Teherán hasta someterlo, en lugar de depender únicamente de las bombas.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo a los periodistas en una rueda de prensa en la Casa Blanca el miércoles que Estados Unidos planea intensificar la presión económica sobre Irán, y señaló que las nuevas medidas serán el “equivalente financiero” de una campaña de bombardeos.
La amenaza de sanciones económicas secundarias contra países que hagan negocios con personas, empresas y embarcaciones bajo control iraní –incluidos aliados como los Emiratos Árabes Unidos y competidores como China– representa una escalada de las sanciones que Estados Unidos ya está aplicando.
“Hemos advertido a las empresas, hemos advertido a los países que, si están comprando petróleo iraní, si hay dinero iraní depositado en sus bancos, ahora estamos dispuestos a aplicar sanciones secundarias, lo cual es una medida muy severa. Y los iraníes deben saber que esto va a ser el equivalente financiero de lo que vimos en las actividades cinéticas”, dijo Bessent.
Los comentarios de Bessent llegaron mientras Estados Unidos aseguraba estar discutiendo celebrar un segundo ciclo de conversaciones con Irán en Pakistán tras las fallidas negociaciones del fin de semana pasado.
“Esas conversaciones se están llevando a cabo”, pero no hay nada oficial todavía, declaró la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien precisó que el gobierno de norteamericano es “optimista respecto a las perspectivas de un acuerdo”.
El vocero de la diplomacia iraní, Esmail Baqai, confirmó que “se han intercambiado varios mensajes a través de Pakistán” en los últimos días pero se mantuvo firme en la exigencia del derecho iraní a un programa nuclear civil.
Según un alto funcionario iraní que habló con Reuters bajo condición de anonimato el jueves, “el destino del uranio altamente enriquecido de Irán y la duración de las restricciones nucleares” del régimen islámico son dos de los principales puntos de desacuerdo aún sin resolver.
Por su parte, el secretario de Defensa norteamericano, Pete Hegseth, declaró el jueves en conferencia de prensa que Estados Unidos mantendrá el bloqueo de los puertos iraníes en el estrecho de Ormuz “el tiempo que sea necesario”.
El jefe del Estado mayor estadounidense, el general Dan Caine, aclaró que el “bloqueo se aplica a todos los barcos, independientemente de su nacionalidad, que se dirijan hacia o salgan de puertos iraníes».
Advertencias del Tesoro norteamericano
La advertencia de Bessent llegó un día después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos enviara una carta a instituciones financieras de China, Hong Kong, Emiratos Árabes Unidos y Omán, amenazando con imponer sanciones secundarias por hacer negocios con Irán y acusando a esos países de permitir que actividades ilícitas iraníes circulen a través de sus sistemas financieros.
Forma parte de un manual de presión económica que el presidente norteamericano, Donald Trump, aún puede utilizar para forzar a Irán a aceptar las propuestas de Estados Unidos para limitar sus ambiciones nucleares, dijo a AP una persona familiarizada con el razonamiento del gobierno del magnate.
En privado, el argumento que se le está planteando a Trump es que los iraníes creen que pueden resistir la tormenta, pero que si no pueden pagar a sus leales, eso podría presionar a Irán a sentarse a negociar.
Algunos dentro del gobierno norteamericano creen también que todavía hay más objetivos económicos que pueden ser golpeados para infligir daño a la economía iraní, incluidos los bonyads, los fideicomisos benéficos que representan un porcentaje significativo de la economía de Irán.
Bessent dijo a los periodistas que dos bancos chinos han recibido advertencias por manejar dinero iraní. Trump se prepara para visitar Pekín el mes próximo para conversar con el presidente chino, Xi Jinping.
Bessent también afirmó que los vecinos del Golfo de Irán ahora están dispuestos a considerar congelar dinero iraní en sus bancos debido a la agresión de Teherán durante la guerra.
Dudas sobre la eficacia de las sanciones
Aun así, la senadora de Massachusetts Elizabeth Warren, la principal demócrata en el Comité Bancario, sostuvo que cualquier nueva sanción económica quedaría en la práctica compensada por el ingreso extraordinario que Irán está obteniendo a partir de la guerra.
“En lugar de un escenario en el que podamos mantener las sanciones sobre Irán y restringir su economía, el bloqueo en el estrecho de Ormuz –combinado con el fuerte aumento del precio del petróleo– ha beneficiado a la economía iraní”, dijo Warren, y agregó: “Lo que el secretario Bessent está tratando de hacer es limpiar el desorden que Donald Trump creó al iniciar esta guerra.”
Daniel Pickard, abogado especializado en sanciones, señaló que imponer sanciones secundarias podría generar “repercusiones diplomáticas y económicas” por parte de aliados, lo que podría perjudicar los esfuerzos por construir coaliciones contra Teherán.
El miércoles, Estados Unidos impuso sanciones a una red de contrabando de petróleo vinculada al fallecido alto funcionario de seguridad iraní Ali Shamkhani, que fue un estrecho asesor del exlíder supremo de Irán. Las sanciones incluyen a decenas de personas, empresas y embarcaciones involucradas en el transporte y la venta encubierta de petróleo iraní y ruso a través de empresas pantalla, muchas de ellas ubicadas en Emiratos Árabes Unidos.
“El Tesoro seguirá cortando las redes ilícitas de contrabando y de grupos terroristas proxy de Irán”, dijo Bessent en un comunicado. “Las instituciones financieras deben tomar nota de que el Tesoro hará uso de todas las herramientas y facultades, incluidas las sanciones secundarias, contra quienes continúen apoyando las actividades terroristas de Teherán”, agregó.
Confianza en Washington
Funcionarios del gobierno de Trump también han manifestado una creciente confianza en que el alto el fuego y el bloqueo de envíos desde puertos iraníes en el estrecho de Ormuz han cambiado el pulso del conflicto a favor de Trump.
Irán ha soportado decenas de miles de millones de dólares en daños durante los bombardeos a la infraestructura del país –incluidos retrocesos en su industria petrolera, el corazón de su frágil y largamente aislada economía– cuya reparación podría llevar años.

El vicepresidente norteamericano JD Vance dijo el martes que Trump “no quiere hacer, digamos, un acuerdo pequeño. Quiere hacer el gran acuerdo”.
“Ese es el trato que está ofreciendo”, dijo Vance. “Si ustedes se comprometen a no tener un arma nuclear, vamos a hacer que Irán prospere”, agregó.

El jefe adjunto de gabinete del presidente, Stephen Miller, ofreció una evaluación más mordaz del momento, al sugerir que Trump había “jugado la jugada de jaque mate” contra Irán al implementar el bloqueo en el estrecho.
“Si Irán elige el camino de un acuerdo que sea bueno para el mundo, eso es bueno para todos. Si Irán elige el camino de la asfixia económica por el bloqueo, entonces el mundo dejará atrás a Irán”, dijo Miller en una aparición en Fox News el martes por la noche. “Se establecerán nuevas rutas energéticas. Se establecerán nuevas cadenas de suministro. Otras naciones en toda la región —en todo el mundo, y especialmente Estados Unidos— abastecerán de energía al mundo e Irán se convertirá en una nota al pie”, añadió.
Agencias AP y Reuters




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