Las cámaras de la prensa mundial apuntaban en perfecta línea hacia el atril. Como si se tratara de una pasarela del poder futbolero, uno a uno fueron desfilando los protagonistas de un evento que, el próximo domingo, tendrá en vilo a todo el país: el superclásico entre River y Boca. La conferencia de prensa, que tuvo como focos principales a Gonzalo Montiel y Leandro Paredes, contó también con la presencia del presidente de la AFA, Claudio Tapia, los mandatarios Stefano Di Carlo y Juan Román Riquelme, y el árbitro designado, Darío Herrera. Un cóctel de nombres propios que anticipó un clima cargado de expectativa, pero también de distensión.
Conferencia Boca River LPF Riquelme Di Carlo Paredes Tapia
La primera perlita marcó el tono general de la jornada. La complicidad entre Montiel y Paredes, viejos compañeros de la Selección Argentina campeona del mundo, se hizo evidente desde el inicio. Ante una pregunta directa -“Si hay un penal para River o Boca, ¿quién patea?”-, Montiel no dudó: “Si me toca jugar, obviamente que lo voy a patear yo”. La respuesta, rápida y con una sonrisa cómplice, desató la risa generalizada en la sala. No era para menos. En Argentina, su relación con los penales no es un detalle menor: su ejecución en la final del mundo quedó grabada en la memoria colectiva. El guiño fue inmediato, casi automático, y terminó de romper cualquier formalidad inicial.
La sonrisa de Gonzalo Montiel en la conferencia previa al superclásico. Imagen: Liga Profesional.
La segunda escena destacada llegó con el ingreso de Tapia. El presidente de la AFA se acomodó junto a los dirigentes, pero la atención se desvió unos metros: Riquelme, sentado al lado de Paredes, intercambiaba comentarios en voz baja con el mediocampista. Ambos sonreían, como si compartieran un código interno ajeno al protocolo. La imagen no pasó desapercibida. Mientras tanto, Tapia intentaba ordenar la escena y, con tono relajado, lanzó: “Bueno, están jodiendo por acá, ja”. La frase, simple pero oportuna, generó otra oleada de risas y terminó de confirmar que la conferencia no seguiría un guion rígido. Había margen para la espontaneidad.
Conferencia Boca River LPF Riquelme Di Carlo Paredes Tapia
La tercera perlita rompió, quizás, uno de los moldes más arraigados del fútbol argentino. Por pedido de Tapia, el árbitro del encuentro, Darío Herrera, fue invitado a pasar al frente. No solo eso: también recibió un aplauso generalizado, algo poco habitual para una figura que, históricamente, suele ser el blanco de críticas más que de reconocimientos. Herrera, visiblemente cómodo, tomó la palabra y dejó una reflexión que sorprendió por su tono: “Es algo hermoso. Al igual que los jugadores, ser parte de esto es divino, lo vivimos de una forma especial, lo preparamos mucho. Tenemos un hermoso equipo que lo va a jugar de la misma que ellos”. La escena, con el juez compartiendo protagonismo con los futbolistas, dejó una postal distinta, más cercana, casi humanizada.
Montiel y Paredes
La última perlita tuvo un peso simbólico mayor: la foto política. Todos los protagonistas que pasaron por la conferencia posaron juntos frente a las cámaras. La imagen incluyó a Di Carlo junto a Tapia, en un contexto que no es menor. Semanas atrás, River había marcado públicamente sus diferencias con la AFA al anunciar que se retiraba de las reuniones del Comité Ejecutivo. Sin embargo, allí estaban, codo a codo, proyectando una imagen de unidad hacia el exterior. Tapia, en su rol de anfitrión, logró lo que parecía difícil: reunir en una misma escena a actores con tensiones recientes y convertir ese instante en un mensaje institucional.
Conferencia Boca River LPF Riquelme Di Carlo Paredes Tapia
La conferencia dejó más que declaraciones formales. Fue, en esencia, un anticipo del clima que rodea al superclásico: intensidad, historia, pero también momentos de distensión que humanizan a sus protagonistas. Entre risas, complicidades y gestos políticos, quedó claro que, más allá de lo que ocurra en la cancha, el River-Boca ya empezó a jugarse mucho antes del pitazo inicial.




//






