Misiones
Desde el 2022 no hay financiamiento para investigaciones
“Investigar en la Argentina está muy complicado en la actualidad”

En un escenario atravesado por la falta de recursos y la incertidumbre en el sistema científico, la investigadora María Cristina Area analizó el presente de la actividad en el país y el impacto que tiene el desfinanciamiento en el desarrollo de proyectos y en las nuevas generaciones.
En ese marco, planteó las dificultades para sostener investigaciones, la ausencia de convocatorias y la necesidad de sostener la vocación frente a un contexto adverso.
“Lo que puedo decir, después de toda una vida dedicada a la investigación, es que no hay nada más gratificante que dedicarse a esto. Con el tiempo se transforma en una pasión, y eso hace que uno trabaje porque le gusta, porque realmente lo quiere hacer. Ese es un valor incalculable, no sentir el peso de tener que ir a trabajar, sino hacerlo desde el deseo y el compromiso con lo que a uno le interesa”, sostuvo la científica.
En ese sentido, la investigación implica un compromiso sostenido por el interés y la vocación, pero el contexto actual presenta dificultades. El sistema atraviesa un momento complejo, con instituciones sin financiamiento y un escenario que genera desilusión en jóvenes que buscan iniciar una carrera científica.
“En la Argentina hemos pasado por momentos similares, la cuestión va y viene. No hay que dejarse abatir porque todo pasa, y ya vendrán tiempos mejores. Hay que tratar de superar el momento y mirar para adelante, porque el futuro va a ser mejor”.
A su vez, la investigadora hizo hincapié en la importancia de la ciencia para el desarrollo del país y explicó cómo se estructura el sistema de investigación. Existen dos organismos clave: el Conicet, orientado principalmente a la formación de recursos humanos, que financia becas y carreras de investigación, además de aportar fondos a los institutos.
“El 80 por ciento del presupuesto del Conicet se vuelca a la formación de recursos humanos. Por otra parte, la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, que es mucho más nueva, se dedica al financiamiento de proyectos. Esa combinación permite que un organismo financie a los investigadores y el otro a los proyectos, lo que asegura tanto la formación como los recursos necesarios para poder trabajar”, comentó.
Además, la Agencia no está financiando proyectos en la actualidad, pese a convocatorias anunciadas que fueron postergadas sin concretarse. Desde 2022 no hay financiamiento, lo que implica varios años sin recursos para investigar. En ese contexto, quienes forman parte del sistema y son sostenidos por el Conicet no cuentan con dinero para desarrollar sus proyectos.
“Es muy desilusionante porque no sabés qué hacer. Todo requiere inversión, si querés hacer un avance en ciencia y tecnología necesitás invertir. Dependiendo de las disciplinas, en algunos casos se pueden obtener fondos de empresas, como en la ingeniería, pero hay otras líneas de investigación que no tienen esa posibilidad y que son igualmente importantes”, puntualizó.
De igual manera, Area mencionó que la falta de apoyo a la investigación genera desilusión en gran parte de la comunidad científica. A la vez, expuso que la industria nacional atraviesa un momento difícil por la falta de acompañamiento estatal y la prioridad de productos importados, lo que limita también su capacidad de financiar proyectos, a diferencia de lo que ocurre en otros países.
“En Europa es muy común que las empresas trabajen junto con las instituciones del Estado para hacer investigación y desarrollos, y eso acá es imposible. Está muy complicado investigar hoy en la Argentina, pero hay que encontrar la forma de sostenerse, porque ya va a pasar”.
Bioeconomía
Por su parte, la científica añadió que la bioeconomía había cobrado impulso en los últimos años tanto en Argentina como en otros países, pero ese proceso se vio afectado por decisiones que volvieron a priorizar modelos basados en el petróleo, relegando la inversión en alternativas vinculadas a recursos renovables.
“La bioeconomía es la economía basada en recursos renovables. Con la actual crisis del petróleo y situaciones como el cierre del estrecho de Ormuz, se vuelve a revalorizar la necesidad de alternativas, porque no se puede sostener una economía dependiente del petróleo. Cuando aumenta, no solo impacta en los combustibles, sino en todo, por eso es fundamental no poner todos los huevos en una sola canasta”.
Asimismo, remarcó que diversificar las fuentes productivas resulta clave para el desarrollo de la provincia, la región y el país. También insistió en la importancia de no desalentar a las nuevas generaciones y de sostener la vocación científica, aun en contextos adversos, con la expectativa de un escenario futuro más favorable.
Investigadora superior
Por otra parte, sobre su promoción a investigadora superior del Conicet, Area expresó que no fue una sorpresa, ya que se había postulado en 2024. En ese sentido, indicó que el proceso incluye la evaluación de antecedentes y una entrevista personal, lo que explica los tiempos en los que se concretó el ascenso dentro del máximo escalafón de la carrera del investigador científico y tecnológico. El reconocimiento se da en el marco de su trayectoria en el Instituto de Materiales de Misiones (Imam, Conicet–Unam), donde desarrolla líneas vinculadas a la generación de productos de alto valor agregado a partir de biomasa.
“Me impactó porque las probabilidades eran bajas, hay muy pocos investigadores superiores y muy pocas mujeres. Soy la primera mujer investigadora superior en todo el nordeste, en las cuatro provincias, y esto es el reconocimiento a toda una carrera. Ya pasé por todas las instancias, soy profesora titular regular de la universidad, dirijo un instituto y fui directora del CCT Nordeste hasta el 31 de marzo”, destacó Area.
Su trayectoria incluye seis años en el CCT Nordeste, donde se desempeñó como vicedirectora y directora, además de distintos roles de gestión en carreras e institutos. También abarca la formación de recursos humanos, el fortalecimiento de equipos de trabajo y el reconocimiento internacional.
A la par, las condiciones económicas del país impulsaron la vinculación con instituciones del exterior para acceder a equipamiento y espacios de formación, una estrategia que permitió que becarios y jóvenes investigadores se formen en centros de excelencia.
“La gran mayoría de la gente que trabaja conmigo ya pasó por centros de excelencia del exterior, que son referencia en las temáticas que investigamos. Eso permite mantenerse a la vanguardia, porque trabajamos en líneas que también se desarrollan en otros lugares del mundo”, concluyó.
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