Misiones
A un año de la muerte de Francisco, inauguraron una gruta en el barrio Manantiales

En el marco del primer aniversario del fallecimiento de Papa Francisco, la comunidad de la parroquia San Benito, ubicada en el barrio Manantiales de Posadas, inauguró una gruta en su honor. El gesto, cargado de simbolismo, buscó no solo recordar su figura, sino también reafirmar el compromiso con los valores que promovió durante su papado.
La actividad se llevó a cabo el sábado 11 de abril, en la antesala del Domingo de la Divina Misericordia, en un contexto litúrgico profundamente significativo. “Un poco cercano a lo que es la Pascua de Francisco, es decir, el primer aniversario de su muerte. La gruta se inauguró antes del domingo de la misericordia, porque el papa Francisco falleció un lunes de Pascua”, explicó el padre Daniel Pesce.
Un gesto comunitario para mantener vivo un legado
La inauguración estuvo acompañada por una procesión que recorrió distintos espacios sensibles de la comunidad. “En ese contexto litúrgico hicimos una procesión por los hospitales, cárceles, barrios más vulnerables, y en ese gesto buscamos hacer presente el legado de Francisco, el papa de los pobres, el papa de todos”, expresó Pesce.
La gruta se erige así como un punto de encuentro espiritual, pero también como un recordatorio concreto de una Iglesia cercana, comprometida con quienes más lo necesitan, en línea con la prédica constante del pontífice argentino.
El Hogar de Cristo
La Familia Grande Hogar de Cristo (Argentina) es una federación de centros barriales que ofrece respuesta integral a situaciones de vulnerabilidad social y consumos problemáticos de sustancias. Centrados en la persona, bajo el lema «la vida como viene», brinda contención, escucha y oportunidades, con fuerte presencia en villas y barrios populares, impulsada por la Iglesia. Tiene como finalidad primera acompañar a personas con adicciones a través de la contención emocional, espacios comunitarios y espiritualidad. Surgió en 2008 en CABA por iniciativa de sacerdotes para combatir el consumo de sustancias, con el impulso del entonces Cardenal Jorge Bergoglio.
Inspirado en la idea de una “Iglesia en salida”, el movimiento se consolidó como una red de contención comunitaria que trabaja desde los barrios, priorizando la cercanía, la escucha y la inclusión. Este enfoque fue luego uno de los pilares del pontificado de Francisco, quien insistió en una Iglesia más abierta, comprometida socialmente y menos centrada en estructuras rígidas.
Memoria viva
La gruta inaugurada en Manantiales no es solo una obra material, sino un signo de continuidad. En palabras del padre Pesce, se trata de “hacer presente el legado de Francisco”, no desde la nostalgia, sino desde la acción cotidiana.
A un año de su muerte, la figura de Francisco sigue generando gestos concretos en las comunidades, especialmente en aquellas donde su mensaje encontró mayor eco: los márgenes, los barrios y los espacios donde la fe se traduce en acompañamiento real.
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