Un relevamiento de la Confederación Económica de Misiones, realizado entre 256 empresarios, mostró un fuerte deterioro en las expectativas de crecimiento, un movimiento económico mayormente regular y una percepción generalizada de aumentos de precios durante el último mes.
El Informe Económico Provincial de marzo de 2026 elaborado por la Confederación Económica de Misiones (CEM) reflejó un escenario de creciente cautela entre las pequeñas y medianas empresas de la provincia. El dato más fuerte del relevamiento pasa por el aumento del pesimismo respecto al futuro inmediato de la economía argentina, en paralelo con una percepción casi unánime de suba de precios: el 99% de los empresarios consultados afirmó haber notado aumentos vinculados a la inflación durante marzo.
La encuesta, que reunió respuestas de 256 empresarios de distintos sectores económicos de Misiones, indicó además que el movimiento económico del mes volvió a ubicarse mayormente en un nivel “regular”, con el 47% de las respuestas. A eso se sumó un 23% que lo calificó como “malo” y un 15% como “muy malo”, mientras que apenas un 11% lo definió como “bueno” y un 1% como “muy bueno”. El 3% restante no respondió o no supo precisar su evaluación.
Por rubros, el estudio mostró que turismo y servicios mantuvieron un desempeño regular, mientras que en comercio, industria y producción predominó una valoración negativa. Ese panorama también se trasladó al plano de las expectativas: aunque un 32% consideró que Argentina podría crecer en los próximos seis meses, un 24% opinó que no lo hará y un 38% manifestó no tener una definición clara. En el caso de Misiones, la mirada fue todavía más reservada: solo el 9% estimó que la provincia crecerá en ese período, frente a un 49% que no cree en una mejora y un 34% que respondió no saber.
En materia laboral, el informe reveló que se afianza la decisión de no modificar las plantillas de personal. El 88% de los encuestados señaló que no tomará medidas, es decir, que no prevé ni contratar ni despedir trabajadores. En tanto, un 10% adelantó que despedirá personal y apenas un 1% indicó intención de incorporar empleados.
A la hora de explicar las dificultades para contratar, los empresarios apuntaron principalmente a las cargas laborales altas, mencionadas por el 27% de los consultados. También aparecieron con peso la inestabilidad económica, con el 24%; el riesgo sindical, con el 13%; y el temor a juicios laborales, con el 11%.
Sobre las problemáticas que más afectan a las pymes en el contexto nacional, la carga tributaria encabezó las respuestas con el 24%, seguida por el costo laboral con el 21% y la recesión con el 18%. Más atrás se ubicaron la corrupción, con el 10%, y las dificultades de financiamiento, con el 9%. En el plano provincial, las principales preocupaciones siguieron siendo la carga tributaria, con el 30%, y las barreras arancelarias, con el 28%. También se destacaron la corrupción, con el 17%, y los problemas de infraestructura, con el 9%.
A nivel municipal, las mayores complicaciones para la actividad pyme fueron la informalidad y la competencia desleal, con el 21%, y las tasas e impuestos internos, con el 14%. A eso se agregaron el movimiento comercial fronterizo, con el 12%; la burocracia administrativa y los problemas de infraestructura, ambos con el 11%; y la corrupción, con el 9%.
Otro de los indicadores que reflejó tensión en la actividad fue el comportamiento de los pagos. El 33% de los empresarios sostuvo que la mora de sus clientes aumentó levemente durante marzo, mientras que otro 30% dijo que se mantuvo estable. Además, un 21% afirmó que la mora aumentó de manera significativa.
En relación con los cheques rechazados, el 32% indicó que no trabaja con ese medio de pago. Entre quienes sí los reciben, el 26% señaló que se encuentra con cheques rechazados con frecuencia, el 25% de manera ocasional y el 22% rara vez.
De esta manera, el informe de marzo trazó un cuadro de actividad todavía débil, con escasas expectativas de recuperación en el corto plazo y una percepción extendida de presión inflacionaria, en un contexto que continúa condicionando las decisiones de inversión, contratación y crecimiento del sector pyme misionero.





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