Fue ahí donde la rectora de la Escuela Superior Nro 10 Anexo Comercial «San Antonio», Sonia Weisheim puso el foco en el punto más delicado de la conversación con Jorge Kurrle: la aparición de relatos sobre chicos que son incitados a lastimarse o a someterse a prácticas dañinas para ingresar o mantenerse en grupos cerrados dentro del ámbito adolescente. La advertencia, formulada desde su experiencia al frente de una institución educativa de Posadas, emplazada sobre la calle Trípoli y avenida Almirante Brown, encendió una luz roja sobre dinámicas que ya no pueden leerse como simples bromas escolares.

Weisheim fue contundente al señalar que cuando estas situaciones emergen, no hay margen para relativizar ni minimizar. En su mirada, la escuela debe actuar de inmediato, activar denuncias formales y dar intervención a los organismos competentes. La Rectora dejó en claro que, ante hechos de esta gravedad, no alcanza con interpretaciones livianas ni con esperar a que el problema se diluya solo.
«La escuela debe actuar de inmediato, activar denuncias formales y dar intervención a los organismos competentes

En ese tramo de la entrevista, Weisheim describió un escenario donde la presión de pertenecer a determinados grupos puede empujar a adolescentes a aceptar conductas cada vez más extremas. Lo preocupante, remarcó, es que estas prácticas muchas veces se gestan fuera del aula, en espacios de sociabilización atravesados por redes, chats y códigos internos que luego explotan dentro de la institución educativa.
Lo preocupante es que estas prácticas muchas veces se gestan fuera del aula, en espacios de sociabilización atravesados por redes, chats y códigos internos
Lejos de plantear una disputa entre escuela y familia, Sonia Weisheim insistió en que el problema debe abordarse de manera conjunta. A su entender, cuando una situación estalla en la escuela, en realidad ya viene formándose desde antes y en otros ámbitos. Por eso reclamó más presencia adulta, más escucha y menos subestimación frente a conductas que pueden derivar en consecuencias serias.
Cuando una situación estalla en la escuela, en realidad ya viene formándose desde antes y en otros ámbitos
La Rectora también marcó una diferencia clave: una denuncia no puede ser descalificada de entrada como exageración o falsa alarma. Desde su rol, defendió la necesidad de actuar con responsabilidad institucional y valoró el acompañamiento de la Policía de Misiones y del Poder Judicial cada vez que fue necesario intervenir. Para Weisheim, la prioridad debe ser proteger a los chicos, incluso cuando todavía no se tenga todo resuelto.
La prioridad debe ser proteger a los chicos, incluso cuando todavía no se tenga todo resuelto.

Pasillo de la Escuela Normal Superior Nro 10
Así, la nota deja de centrarse solo en un diagnóstico sobre consumos o conductas de riesgo y pasa a poner el eje en un fenómeno más profundo: adolescentes expuestos a mecanismos de presión, violencia simbólica y desafíos de pertenencia que exigen una respuesta urgente. En la voz de Sonia Weisheim, el mensaje fue claro: cuando aparecen señales de este tipo, la sociedad adulta no puede mirar para otro lado.






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