
La mora en la Argentina sigue en expansión y comenzó a impactar en nuevos rubros, más allá del sistema financiero. Según datos recientes, los atrasos en pagos ya se extienden a servicios, expensas y cuotas educativas, reflejando el deterioro de la economía de los hogares y la dificultad creciente para afrontar gastos básicos.
El fenómeno muestra un cambio de tendencia: ya no se limita a créditos o tarjetas, sino que alcanza compromisos esenciales. En lo que va de 2026, el incumplimiento en el pago de expensas subió del 1,4% al 4,9%, mientras que en cuotas educativas pasó del 0,7% al 3,1% y en servicios del 2,3% al 5,4%, lo que evidencia un deterioro generalizado en la capacidad de pago.
Este escenario está directamente vinculado con el contexto económico nacional. La caída del poder adquisitivo, la suba de costos y la presión sobre los ingresos empujan a los hogares a priorizar gastos, dejando otros pagos en segundo plano. En ese marco, el endeudamiento también creció: la deuda bancaria promedio por hogar ya equivale a más de tres salarios, cuando años atrás representaba menos de dos.
La situación también impacta en el sistema financiero, donde la mora viene en aumento y afecta la calidad de los activos de los bancos, obligando a reforzar provisiones y limitar la rentabilidad. Este deterioro ya había sido advertido en balances recientes, en un contexto de menor actividad económica y consumo debilitado.
Así, la mora deja de ser un problema aislado del crédito para convertirse en un síntoma más amplio de la economía cotidiana: una señal de alerta sobre la fragilidad de los ingresos y la creciente dificultad de las familias para sostener sus gastos mensuales.




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