Misiones
Ayer se conmemoró el día mundial de esta patología
“Martina es la prueba de que los milagros sí suceden”

La hipertensión pulmonar es un tipo de presión arterial alta que afecta a las arterias de los pulmones, compromete al lado derecho del corazón y puede ser mortal. El martes se conmemoró el día mundial y esta fecha, antes desconocida por la familia Mattos-Logegaray, es ahora motivo de militancia y concientización tras la experiencia de su hija Martina, quien es considerada un milagro tras haber sido trasladada a Buenos Aires para recibir tratamiento de alta complejidad.
“El óxido nítrico es un vasodilatador muy potente que, en casos como el de Martina, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”, comenta Constanza Logegaray, mamá de la pequeña guerrera que era apenas una bebé de días cuando fue asistida.
Pasó más de un año desde aquella odisea en la que los días de Martina y su familia se reducían a cadena de oración y consultas con especialistas. Fue derivada de urgencia por el Instituto de Previsión Social (IPS) en avión sanitario, lo que marcó un hecho histórico para Misiones: la primera vez que se utilizó este recurso para un tratamiento tan específico.
“Hoy Martina está muy bien. Y decir que está bien, después de todo lo que vivimos, no es una frase simple para nosotros, Marti es la prueba de que los milagros sí suceden”, define con orgullo Constanza en una charla con El Territorio.
También confiesa sus miedos: “Martina hoy está con nosotros, creciendo, sin ningún tipo de secuelas y la vida está dándonos la posibilidad de verla hacer todo eso que al principio no sabíamos si iba a poder hacer. Después de días de muchísimo miedo, incertidumbre y dolor, hoy verla tan bien es también recordar que estuvo muy cerca de no estarlo”.
“La hipertensión pulmonar severa es una condición gravísima que puede aparecer al nacer y que pone en riesgo la vida de un bebé en cuestión de horas. En términos simples, los pulmones no logran hacer lo que deberían hacer al nacer que es oxigenar la sangre. Aunque el bebé respire, aunque tenga asistencia, el oxígeno no llega como tiene que llegar. Es una urgencia extrema donde no hay tiempo y no hay margen. Cuando eso pasa, cada minuto cuenta”, relata Constanza sobre los aspectos de esa dolencia que conoce en primera persona.
Consultada sobre si es una enfermedad que se detecta en estudios fetales, respondió: “No, y ese es justamente uno de los grandes problemas. Puede haber embarazos controlados, estudios normales, ecografías sin señales de alarma y aun así el cuadro aparece al momento de nacer, como fue en nuestro caso, un embarazo súper cuidado y muy controlado, y ahí es doble el shock de todo lo que pasó al nacer, fue parte de lo más duro porque nada anticipaba la gravedad de lo que iba a pasar”.
En ese escenario grave, delicado y complejo, qué lugar ocupa el óxido nítrico, conocido como un potente vasodilatador. “No es un tratamiento accesorio o algo ‘ideal’. Es una herramienta vital. Lo que hace es ayudar a que los pulmones puedan abrirse, relajarse y empezar a oxigenar la sangre como el cuerpo necesita. En bebés con hipertensión pulmonar severa, muchas veces no se trata de un recurso más, se trata del recurso que les da la oportunidad de vivir”.
¿Todos los hospitales cuentan con ese recurso?
No todos los hospitales y sanatorios cuentan con óxido nítrico y no todas las terapias neonatales tienen acceso. Muchas provincias no lo tienen disponible cuando un recién nacido lo necesita. Y cuando hablamos de un bebé que se está quedando sin oxígeno, no tener ese recurso significa realizar una derivación inmediata, con toda la complejidad que requiere esto, porque se necesita una neonatología que pueda alojar al bebé, que tenga el óxido nítrico y además buscar un traslado que también lo posea y todo esto teniendo en cuenta el riesgo altísimo que tiene subir a un recién nacido con ese cuadro en un vuelo.
Gracias a Dios en el caso de Martina se actuó a tiempo, tanto las médicas del Sanatorio Boratti, el accionar de la provincia de Misiones y la gestión del doctor Lisandro Benmaor, que con el IPS desde el primer momento nos acompañó y realizó junto a su equipo de trabajo la posibilidad de darle a Martina lo más importante que fue la posibilidad de vivir.
“En estos casos, perder tiempo puede significar perder una vida, y realmente todo fue muy rápido, fueron los cinco días más largos de nuestras vidas pero sabemos que el accionar médico y humano fue impresionante.
Respecto de otros tratamientos que se combinaron con el óxido nítrico para estabilizar a Martina, cuenta que “necesitó todo”: respirador, cuidados intensivos, sedación constante, monitoreo permanente, sostén cardiovascular, intervención médica interrumpida. “Pero hubo algo central que cambió el rumbo, y fue llegar a tiempo al tratamiento adecuado. Porque en estos cuadros no alcanza con hacer mucho, hay que tener lo necesario. Y cuando lo necesario no está, el riesgo no es teórico, es real, y tuvimos la posibilidad de llegar a ese tratamiento tan anhelado y necesario”, subraya.
¿Cuándo se inició el tratamiento y cuánto tiempo duró la intervención temprana?
El tratamiento comenzó en sus primeras horas de vida, estuvo cinco días en la neo del Sanatorio Boratti y allí volamos en vuelo sanitario hasta el Hospital Italiano de Buenos Aires, antes de subirla al vuelo ya la conectaron al óxido nítrico que tenía el traslado y eso fue determinante.
No hubo tiempo para esperar, ya que Martina unas horas antes de volar tuvo una descompensación que hizo que todo peligrara, no había margen para ver “cómo evolucionaba”. Había que actuar ya, y eso hicieron todos los profesionales que la acompañaban, con un criterio destacado. Las primeras horas fueron decisivas, las primeras 24, muy críticas.
Para nosotros los primeros días fueron una carrera constante por sostenerla con vida. Mucho dolor, mucha incertidumbre pero mucha fe y esperanza, teníamos un batallón de personas rezando por nosotros y la recuperación de Martina.
¿En cuántos días o semanas se observó la evolución favorable en su cuadro clínico?
Los primeros signos de mejoría llegaron después de días muy duros, de esos en los que una aprende a vivir minuto a minuto. Si bien al conectarla por primera vez su saturación comenzó a mejorar, la evolución favorable no fue inmediata ni lineal, pero llegó. Y llegó porque hubo intervención, recursos y tiempo. Martina está viva porque se actuó rápido, porque hubo un tratamiento que llegó a tiempo y porque alguien tuvo cómo sostenerla.
Martina está viva, es una niña feliz, pícara, rodeada de amor, pero no todos los bebés tienen la misma oportunidad. Y eso no puede depender de la suerte, no puede depender del lugar donde nacen.
No puede depender de si el hospital tiene o no tiene un recurso vital o si tienen la suerte como nosotros de tener una obra social que respondió rápido y de manera impecable, ayudándonos a qué sólo nos preocupemos por acompañarla a ella. Porque cuando un recién nacido necesita óxido nítrico, no puede esperar.
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