Misiones
Película misionera en posproducción
En aguas salvajes como en las redes, finalizó el rodaje de ‘El remolino del río’

El remolino del río, la ópera prima de la realizadora misionera Eva Macarena Rodríguez, finalizó su rodaje y comienza su etapa de posproducción, instancia definitiva para llegar a la pantalla.
El filme, un cortometraje con narrativa que conduce por los bordes de lo real y lo virtual, se abre paso en las aguas de las juventudes contemporáneas en la era tecno. De esta manera, aparece el tropo de la corriente como destino incierto y no lineal sino circular y salvaje.
Así, entre la crudeza de la adolescencia y la metáfora de la succión digital, el proyecto se perfila como una de las potentes apuestas del audiovisual regional.
Posadas es cine
El paisaje cotidiano de Posadas con sus muelles, el barrio Villa Cabello y el río Paraná se convierte en el escenario de El remolino del río, filme de ficción escrito y dirigido por Rodríguez, que se encuentra actualmente en fase de posproducción, tras un intenso rodaje a finales de marzo en el que se buscó capturar la esencia de la juventud misionera actual.
Ancestral y moderna analogía
La génesis del proyecto tiene una raíz física y poética. La directora recordó el asombro y el pánico que sentía de niña ante las corrientes de Yacyretá o las Cataratas del Iguazú.
Y fue otra poderosa corriente de la mesopotámica Misiones el disparador visual de la película. El Bairuzú, el ancestral y misterioso remolino de Montecarlo al que todos temen y fascina. “Esas corrientes hídricas imponentes pueden ser una analogía muy acorde a la corriente abrasadora que significan las redes sociales”, explicó la directora.
La trama sigue a Asia (Tiara Rodríguez Greve) y Lea (Lara “Pinky Lala” Argañarás), dos amigas que en busca de un millón de seguidores en redes anuncian que se lanzarán al remolino en una transmisión en vivo.
Lo que comienza como un juego de validación digital escala hacia una presión mediática y social con giros inesperados y además, un punto en que la ficción posibilita una lectura muy de estos días entre juventudes y desafíos virales.

El contraste entre las protagonistas es el motor narrativo del corto. Tiara describe a su personaje como una joven que “no dimensiona lo que hace o el riesgo en el que puede poner a otras personas por su obsesión con la fama digital”.
Por su parte, Lara encarna a Lea, una joven inocente y apasionada que participa del reto principalmente por el vínculo con su amiga.
Sueño cumplido
Para la directora, haber filmado el cortometraje “es un sueño cumplido” y al volver sobre la temática del filme reflexionó: “El verdadero peligro está en la mirada de los otros”. Así, el remolino funciona como una analogía de las redes sociales a las cuales describe como “esa fuerza que hoy en día nos succiona nuestro tiempo y nuestra mirada”.
La cinta se pudo concretar mediante un fomento del Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones (Iaavim), al resultar el proyecto ser uno de los ganadores del Concurso de Cortometraje de Primeras o Segundas Obras del Plan de Fomento 2025.
Estéticas e influencias
Para esta obra, Rodríguez cita como musas la narrativa poética y cruda de Sofia Coppola en Lick the Star y The Virgin Suicides. También resuena con el cine de la correntina Clarisa Navas, especialmente en la búsqueda de esquemas de producción comunitarios y el uso de contextos reales.
El cortometraje apuesta por un naturalismo extremo. Bajo la dirección de fotografía de Sandra Grossi, se utilizó cámara en mano para generar intimidad y meterse en la mente de las protagonistas. Un elemento innovador es el uso de imágenes de archivo reales de las actrices, creando un collage que difumina la frontera entre la ficción y la realidad de la personalidad punk adolescente.
Sobre el set
La producción es una apuesta tanto estética como política. El 95% del equipo técnico está integrado por mujeres e identidades diversas, muchas de ellas parte de la colectiva Mutar.
Para las actrices, esta configuración creó un ambiente de “hermandad y sororidad” inédito en sus experiencias previas.
Asimismo, Victoria González, jefa de producción junto a Yamila Barnasthpol, destacó el desafío que implicó llevar adelante el proyecto en el actual contexto económico del país y remarcó la importancia de una administración responsable en una ópera prima.
En este punto, señaló que asumir por primera vez la conducción de un set como jefa de producción significó “un desafío muy grande” y una experiencia clave para su crecimiento profesional.
Además, valoró el acompañamiento constante de sus compañeras y la diversidad del equipo técnico, integrado mayormente por profesionales de Misiones, junto a integrantes de otras regiones, como la sonidista chaqueña y la montajista brasileña.
El desafío de la posproducción
Aunque la filmación principal concluyó en locaciones como el complejo La Aventura, el barrio posadeño de Villa Cabello, y el Club Náutico León Seró, el trabajo continúa. La edición está siendo realizada en Brasil por Júlia Da Costa, a quien Rodríguez conoció en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de Cuba mientras se formaba en la Residencia de Guión.
Por otro lado, la diseñadora gráfica Guadalupe Caballero desarrolla en Posadas el diseño de animaciones que se integrarán a las pantallas de los dispositivos dentro del filme.
“No tenemos fecha de estreno aún. Considero que la postproducción es el desafío mayor de este proyecto, así que queremos darle tiempo, dedicación y una buena impronta de sonido”, afirmó Macarena Rodríguez, quien tras 17 años en la industria y con un próximo largometraje en desarrollo titulado Mila, se consolida como una voz autoral comprometida con su tiempo y su territorio.
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