No se trata solamente de otra final, de un partido de cuartos del Torneo Apertura en el que el equipo del Chacho Coudet está a apenas tres victorias de festejar el primer título de la era post Gallardo, el entrenador más ganador de la historia del club. Este miércoles a la noche (desde las 21.30) ante Gimnasia, River necesita mucho más que conseguir una victoria para avanzar a la semi. Necesita reconciliarse con sus hinchas en el Monumental que en el clásico del domingo contra San Lorenzo explotó contra los jugadores al grito de bronca del “que se vayan todos” y que provocó la reacción, y las lágrimas, de un héroe de Madrid e ídolo eterno como Juanfer Quintero. Necesita que el equipo y los futbolistas recuperen el amor de la gente. All you need is Lobo.
La dramática historia del 2-2 agónico frente al Ciclón tuvo un final feliz porque River se impuso en la definición por penales gracias a las manos salvadoras del pibe Santiago Beltrán, ya un gigante en el arco a pesar de sus 21 años y de que recién debutó en Primera en el comienzo de este año por la lesión de Franco Armani en la pretemporada. Sin embargo, el reclamo de la gente y el insulto del zurdo colombiano hacia la platea en el festejo de su gol, en los instantes finales, dejó heridas abiertas que el equipo precisa cicatrizar frente a Gimnasia para seguir en camino hacia una vuelta olímpica que en Núñez no se consigue desde marzo de 2024: la Supercopa Argentina 2023 que el River de Martín Demichelis le ganó a Estudiantes.
Es cierto que el amor de los fanas por la camiseta es incondicional. Pero también es cierto que la gente todavía no se ha sentido identificada con el fútbol del River de Coudet, principalmente porque advierte que el estilo de juego del equipo no representa lo que exige la historia del club: ganar, gustar y golear. De hecho, hasta el propio deté admite que en ese aspecto «estamos en deuda con los hinchas”. Porque el Chacho vivió momentos similares como jugador con la Banda y entiende perfectamente que el paladar de la casa demanda belleza y elegancia en el trato de la pelota, además de una contundencia ofensiva con matices del ADN de La Máquina y de otros gloriosos equipos que marcaron el rumbo de la institución en la historia y registraron un estilo, un gusto, una responsabilidad, una obligación.
La reacción de Juanfer Quintero hacia los hinchas en el festejo del 2-2 ante San Lorenzo (Foto Alejandro Pagni).
Los ánimos están tan sensibles que Maxi Salas tuvo que salir a aclarar que el domingo no les tiró un pelotazo a los hinchas que estaban en la platea, sino que esa acción que le critican al correntino fue, sencillamente, un revoleo para sacar el balón del campo de juego. También el domingo volvieron los silbidos (no masivos) para Colidio, el murmullo de reprobación que retumba en el Monumental y el “jugadores, la con… de su madre, a ver si ponen huevos, que no juegan con nadie”.
El descargo de Maxi Salas en su cuenta de Instagram.
Y en este contexto, Gimnasia se presenta como un rival más incómodo que San Lorenzo, ya que el Lobo tiene todo por ganar y llega con los dientes afilados luego de haber eliminado a Vélez, nada menos que el equipo de un prócer tripero como Guillermo Barros Schelotto y uno de los tres mejores en la fase regular del Apertura.
Una vez más, el Monumental va a arder con más 85.000 hinchas. Y la pelota va a quemar en los pies de los futbolistas si el equipo repite un comienzo desprolijo, repleto de imprecisiones y sin un funcionamiento colectivo sólido que potencie el nivel de esas individualidades cruciales que vienen apareciendo solo de ráfagas y no de manera consistente para acorralar al rival contra su arco… Hasta que el gol que calme a las fieras llegue como consecuencia de esa inercia futbolística y no de una inspiración eventual de un jugador ni con la ayuda de la suerte, como ocurrió el domingo con el 2-2 agónico de Juanfer con San Lorenzo.
Coudet les grita a los jugadores con los hinchas de River a sus espaldas en el clásico ante San Lorenzo (Foto: Alejandro Pagni)
La premisa de Coudet ante GELP es que el equipo se adueñe de la pelota desde el inicio pero con una posesión enfocada en penetrar el área del Lobo con juego corto, vertical y preciso en velocidad, ya sea a través de las agresivas proyecciones de Montiel y Acuña por los laterales, para finalizar con centros/ asistencias, o con combinaciones internas entre los volantes creativos y los delanteros. A la vez, el Chacho espera que la dupla de contención Vera-Moreno y los zagueros (la duda es Rivero o Pezzella)respalden el bloque ofensivo con orden y presión lo más cerca posible del campo del equipo del Pata Pereyra y sin dejar espacios libres en el retroceso. Un equipo del Pata Pereyra que se la pondrá nada fácil y que viene de siete triunfos.
River necesita amor. Para que el mensaje que les llegue a los hinchas y desde el césped se contagie entusiasmo y aleje las secuelas de la locura que se vivió ante San Lorenzo. Un mimo de reconciliación con su gente. Pero que debe ser impulsado por los pies y por la mentalidad de los futbolistas. Pero, claro, que amor no es todo lo que necesita este equipo en el Monumental. Necesita recuperar ese amor con un fútbol que abrace, que vuelva a hacer sonreír a su gente y que, sobre todo, la represente.
Las posibles formaciones de River y Gimnasia
River: Santiago Beltrán; Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Lautaro Rivero/Germán Pezzella, Marcos Acuña; Aníbal Moreno; Fausto Vera, Maxi Meza/Juanfer Quintero, Tomás Galván; Sebastián Driussi, Facundo Colidio/ Maxi Salas. DT: Eduardo Coudet
Gimnasia: Nelson Insfrán, Alexis Steimbach, Renzo Giampaoli, Germán Conti, Pedro Silva; Nicolás Barros Schelotto/Mateo Seoane, Ignacio Miramón, Augusto Max; Nacho Fernández, Agustín Auzmendi, Marcelo Torres. DT: Ariel Pereyra
Árbitros y TV
El partido será dirigido por el árbitro Leandro Rey Hilfer, con Gabriel Chade y Juan Mamani como asistentes (Daniel Zamora, el cuarto) y: Lucas Novelli en el VAR (Iván Núñez, el AVAR). Y podrá verse en vivo a por ESPN Premium y TNT Sports Premium, aunque también lo vas a poder seguir a través del minuto a minuto de Olé, como siempre.





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