La muerte de una niña de 7 años en Posadas generó preocupación y encendió nuevamente las alertas sobre la leishmaniasis visceral en la provincia. La menor, oriunda del barrio San Jorge, falleció el pasado sábado en el Hospital de Pediatría y, aunque el diagnóstico definitivo aún no fue confirmado, los especialistas investigan si la enfermedad pudo haber sido una de las causas.
La jefa del Servicio de Infectología del hospital, la médica Liliana Arce, explicó en diálogo con el programa Acá te lo Contamos por Radioactiva 100.7 que la paciente ingresó el pasado 4 de mayo con un cuadro de fiebre prolongada y un marcado descenso en distintos componentes sanguíneos, situación que obligó a activar el protocolo de estudio.
“Uno de los diagnósticos diferenciales que se planteó fue la leishmaniasis visceral”, señaló la especialista. Según detalló, la niña presentaba alteraciones en glóbulos blancos, plaquetas y glóbulos rojos, además de otros síntomas compatibles con la enfermedad. A partir de ello, se realizaron distintos estudios, entre ellos una punción de médula ósea, análisis serológicos y una PCR para detectar ADN del parásito.
Sin embargo, Arce aclaró que los resultados todavía no son concluyentes. “La PCR dio negativa y hasta ahora los estudios no son conclusivos. También se pensó en otras patologías como leucemia o algún cuadro de inmunodeficiencia”, explicó.
La médica indicó que la paciente evolucionó rápidamente hacia un estado grave. Fue derivada a terapia intensiva el viernes y falleció al día siguiente. “Entró con un cuadro de fiebre prolongada y fue quemando etapas muy rápidamente”, lamentó.
Tras la sospecha inicial, se activó el protocolo epidemiológico correspondiente en el barrio donde residía la niña. Según explicó Arce, la leishmaniasis visceral es transmitida por un insecto conocido popularmente como “jején” o “carachaí”, que prolifera en ambientes húmedos con acumulación de hojas, basura orgánica y frutos en descomposición.
“Esta enfermedad no tiene que ver con agua acumulada como el dengue. El insecto vive en la hojarasca, en los frutos caídos y en ambientes húmedos”, remarcó. La especialista también recordó que el perro es el principal reservorio de la enfermedad y pidió reforzar la tenencia responsable de mascotas.
“El perro no es parte del paisaje de la casa. Hay que llevarlo al veterinario, vacunarlo y controlar signos como pérdida de pelo alrededor del hocico o lesiones en las orejas”, advirtió. Arce sostuvo que la provincia cuenta actualmente con una importante experiencia en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad. Desde el primer caso autóctono registrado en 2006, el Hospital de Pediatría atendió 75 casos de leishmaniasis visceral en menores de edad.
“La detección hoy es mucho más temprana y el tratamiento es efectivo cuando se llega a tiempo”, aseguró. En ese sentido, insistió en la importancia de consultar ante cuadros febriles prolongados.
“La fiebre de más de dos semanas siempre debe ser motivo de consulta médica”, enfatizó. Además, destacó el trabajo articulado entre médicos clínicos, infectólogos, oncólogos y personal de atención primaria para detectar rápidamente este tipo de cuadros en distintos puntos de Misiones, incluyendo capacitaciones realizadas en ciudades como Oberá y Eldorado.




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