
Misiones está a punto de concretar uno de los pasos más trascendentales de su política ambiental y financiera. La provincia avanza hacia la certificación internacional de sus bonos de carbono y ya negocia la primera venta privada de créditos ambientales con la aerolínea LATAM Airlines Group. Se trata de una operación que rondaría los 64,9 millones de dólares.
El anuncio fue confirmado por el ministro de Cambio Climático de Misiones, Gervasio Malagrida. Destacó que la provincia se convertirá en la primera jurisdicción subnacional del mundo en emitir este tipo de instrumento financiero basado en deforestación evitada y conservación de biodiversidad.
“Misiones está por dar un paso trascendental en cuanto al cuidado ambiental y también en darle valor económico a la protección de la selva”, sostuvo. En paralelo, explicó que el proceso de certificación llegará a su etapa final durante junio junto a la consultora internacional Verra.
La iniciativa se apoya en el Programa Jurisdiccional REDD+ de Misiones. Es una estrategia que busca monetizar la captura de carbono generada por la preservación de la selva paranaense y la reducción de la deforestación. El proyecto superó estándares internacionales que validan la protección ambiental como la continuidad de políticas sostenibles a largo plazo.
“Logramos probar que Misiones lleva adelante una política de Estado robusta, con más de 100 leyes que protegen la selva y con una planificación de desarrollo sostenible a más de 60 años”, afirmó.
El ministro remarcó que el caso misionero no tiene antecedentes a nivel internacional. Hasta ahora, los mercados de carbono habían estado dominados por acuerdos entre países o por proyectos desarrollados por empresas privadas.
“La Argentina todavía no tiene listo su convenio a nivel global para continuar con el Acuerdo de París. Esta es la primera vez en la historia que una provincia impulsa un bono de estas características”, señaló.


La certificación permitirá a Misiones emitir formalmente 10,5 millones de toneladas de carbono verificadas. De ese total, cerca de 2,8 millones de toneladas serían adquiridas inicialmente por LATAM Airlines Group para el mercado CORSIA, el sistema internacional creado por la Organización de Aviación Civil Internacional para compensar emisiones de vuelos internacionales.
El funcionario explicó que el interés de la compañía comenzó a gestarse durante el Carbon Forum realizado en Chile en 2025 y terminó de consolidarse en la COP de Belém, en Pará, Brasil, donde mantuvo reuniones con autoridades globales de sustentabilidad de la empresa.
“A LATAM le interesó porque actualmente compra bonos en África y todavía no existía en Latinoamérica un volumen como el que Misiones está en condiciones de certificar”, indicó.
El mercado CORSIA y el valor estratégico de la selva misionera
El mercado CORSIA se convirtió en uno de los segmentos más demandados dentro del sistema internacional de compensación de emisiones. Allí participan exclusivamente aerolíneas comerciales obligadas a neutralizar parte de su impacto ambiental mediante la compra de créditos certificados.
En ese contexto, Misiones aparece como un actor estratégico por varias razones. Por un lado, porque el bono está respaldado por una de las certificadoras más importantes del mundo. Por otro, porque se basa en la preservación de la selva paranaense, uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad y más amenazados del planeta.
“Es un bono que tiene un valor simbólico y estratégico enorme. Está basado en una solución natural dentro del mismo ambiente de LATAM y en un bioma del que queda muy poco”, explicó Malagrida.
El funcionario señaló además que el precio de este tipo de créditos en el mercado aeronáutico es superior al de otros mercados voluntarios o regulados. Según precisó, la tonelada de carbono podría cotizar alrededor de los 24 dólares dentro del sistema CORSIA. Eso llevaría la operación inicial a una cifra superior a los 60 millones de dólares, equivalente a cerca de 90 mil millones de pesos.
Fondos destinados exclusivamente al desarrollo sostenible
Malagrida aclaró que los recursos obtenidos no podrán destinarse a gastos generales del Estado, sino exclusivamente a políticas vinculadas al desarrollo sostenible y la conservación ambiental.
La legislación provincial establece tres ejes de distribución para esos fondos: una parte para propietarios privados que conservan bosque nativo, otra destinada al fortalecimiento del plan provincial ambiental y un tercer componente para el Estado, encargado de sostener la implementación de las políticas de preservación. “Ese dinero no se puede gastar en otra cosa que no sea desarrollo sostenible”, enfatizó.
Aunque la provincia espera cerrar la certificación definitiva en junio, todavía resta un punto clave para ingresar formalmente al mercado aeronáutico internacional: la autorización del Estado argentino para operar dentro del esquema CORSIA.
El trámite depende de Cancillería y del marco regulatorio nacional vinculado a los acuerdos internacionales sobre cambio climático. “Ahora Misiones está haciendo cola para que Argentina firme un mínimo papel que nos autorice la venta CORSIA”, explicó el ministro.
El tema comenzará además a debatirse a nivel nacional. Según adelantó Malagrida, el próximo 19 de mayo se realizará una presentación en el Senado de la Nación para avanzar en la creación de un marco legal específico para este tipo de instrumentos ambientales.
Interés internacional y transferencia de conocimiento
El avance de Misiones ya despertó interés fuera de la Argentina. Provincias aliadas y gobiernos extranjeros comenzaron a consultar sobre el modelo misionero y la experiencia acumulada durante el proceso de certificación.
Uno de los casos mencionados por el ministro fue el del estado de Pastaza, en Ecuador, que busca iniciar un proceso de transferencia de conocimiento para replicar mecanismos similares. “Misiones es la única provincia que logró esto. Todo ese know-how hoy vale muchísimo”, sostuvo.
El funcionario también destacó el rol estratégico de América Latina en el contexto climático global. Según indicó, la región captura cerca del 50% de las emisiones globales de carbono, aunque apenas recibe el 10% de la financiación verde internacional. “Esta llave que hoy tienen los misioneros puede convertirse en la puerta de entrada para una nueva era de desarrollo sostenible en América Latina”, concluyó.





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