La Fórmula 1 puede ser tan cruel como seductora; tan glamorosa como despiadada. Nyck De Vries lo comprobó en tiempo récord: pasó de ser una de las apariciones más prometedoras del paddock a quedarse sin asiento apenas diez carreras después. Pero este sábado, el neerlandés encontró una revancha enorme y cargada de simbolismo. Porque volvió a ganar nada menos que en Mónaco.
El piloto de Mahindra Racing se quedó con el ePrix del Principado de Fórmula E tras una actuación impecable en las calles monegascas. Fue su quinta victoria en la categoría, la primera desde Berlín 2022, y también el primer triunfo del equipo indio en la era GEN3.
De Vries construyó el éxito desde una estrategia perfecta. Largando desde la primera fila, fue uno de los primeros en entrar a boxes para realizar el “pit boost” en la vuelta 16 y luego administró de manera ideal el momento para activar el modo ataque. Así logró superar al portugués Antonio Félix da Costa y escaparse definitivamente en la punta.
A partir de ahí no tuvo oposición. De Vries cruzó la bandera de cuadros con tres segundos de ventaja sobre Mitch Evans, de Jaguar Racing, mientras que el español Pepe Martí completó el podio para Cupra Kiro.
De estrella a estrellado en la Fórmula 1
La imagen de De Vries festejando en Mónaco tuvo un peso especial por todo lo vivido en los últimos años. A los 29, el neerlandés ya había sido campeón de Fórmula Renault Europea, Fórmula 2 y Fórmula E antes de recibir la gran oportunidad en la Fórmula 1.
De Vries en el podio de Le Mans 2024 con Pechito López, segundos de las 24 Horas.a) EFE/EPA/CHRISTOPHE PETIT TESSON
En 2022, mientras era piloto de pruebas de Mercedes y sus equipos clientes, participó en el primer entrenamiento del Gran Premio de Italia con Aston Martin. Horas más tarde recibió el llamado inesperado de Williams para reemplazar a Alexander Albon, internado por una apendicitis.
El debut fue soñado. Clasificó 13° con un Williams FW44 muy poco competitivo, terminó noveno en carrera y hasta fue elegido Piloto del Día tras sumar puntos en su estreno. Su actuación generó un enorme impacto en el paddock y varios equipos comenzaron a interesarse en él.
De Vries, cuando manejaba para Alpha Tauri en la Fórmula 1.
Finalmente eligió AlphaTauri para la temporada 2023. Helmut Marko, histórico asesor de Red Bull, incluso llegó a insinuar que podía convertirse en futuro compañero de Max Verstappen si Sergio Pérez no rendía como esperaba el equipo.
Pero la historia duró poco. Tras diez Grandes Premios sin sumar puntos, Marko decidió despedirlo para abrirle nuevamente la puerta a Daniel Ricciardo. La decisión fue muy cuestionada dentro del ambiente. Sebastian Vettel, por ejemplo, calificó la salida de De Vries como “un despido cruel”, en medio de rumores de internas dentro del equipo sobre el futuro del neerlandés.
Lejos de la Fórmula 1, De Vries debió reconstruir su carrera. Volvió a la Fórmula E y también encontró un lugar en el Mundial de Resistencia, donde actualmente integra Toyota Gazoo Racing en la categoría Hypercar, ocupando el asiento que dejó José María López.
Este sábado, en uno de los escenarios más legendarios del automovilismo, encontró algo más importante: revancha. Porque la Fórmula 1 muchas veces no perdona. Pero algunos pilotos siempre encuentran la manera de volver.
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