El concejal de Posadas, Miguel Ángel «Jair» Dib, presentó un proyecto que busca actualizar el actual Código de Nocturnidad, sancionado en 2006, para adaptarlo a la realidad de una ciudad que ha cambiado en infraestructura, oferta gastronómica y dinámica de eventos.
“Esta iniciativa busca modernizar nuestro código de nocturnidad, un código que tiene más de 20 años, en una Posadas muy distinta a la actual. Hoy los corredores gastronómicos han crecido, los eventos ya no son los mismos y necesitamos una normativa que se ayorne a estos tiempos”, explicó Dib.
El concejal subrayó que el proyecto pone el foco en la corresponsabilidad social, entendida como un trabajo conjunto entre el Estado, el sector privado y las familias.
“La nocturnidad se construye entre todos. No solamente el Estado es garante, también los organizadores de eventos y las familias tienen un rol fundamental”, señaló.
Uno de los puntos destacados es la regulación de fiestas privadas y recepciones, donde suele haber presencia de menores.
“Lo que proponemos es que los padres asuman la responsabilidad de cuidar y proteger a los menores, mientras que los organizadores deben garantizar que el consumo de bebidas alcohólicas esté orientado a mayores de edad”, indicó.
El proyecto también contempla facilitar habilitaciones para clubes y organizaciones sin fines de lucro que realicen eventos, diferenciando entre actividades de bajo, medio y alto impacto.
“No es lo mismo un bar con música en vivo que un evento masivo de más de 2000 personas. La normativa debe reconocer esas diferencias”, remarcó Dib.
Respecto a los horarios, el concejal adelantó que el tema está abierto a discusión: “Hemos establecido un rango entre las 8 y las 20 horas, pero es algo que debe debatirse con todos los involucrados: organizadores, jóvenes y familias”.
En cuanto a ruidos molestos y penalidades, Dib aclaró que la ordenanza vigente ya establece límites de decibeles, pero el nuevo proyecto incorpora la figura de la declaración jurada para que los organizadores asuman compromisos previos y se responsabilicen por el impacto de sus eventos.
“El Estado controla y fiscaliza, pero el compromiso debe ser compartido”, enfatizó.
El proyecto será girado a la Comisión de Legislación la próxima semana y luego debatido en otras comisiones del Concejo.
“Es importante volver a discutir qué clase de ordenanza queremos para una ciudad que crece y se desarrolla”, concluyó Dib.



//



