Mientras los salarios muestran algunos signos de recuperación frente a la inflación, el mercado laboral argentino enfrenta una realidad menos alentadora: cada vez hay menos trabajadores registrados. Los últimos datos oficiales revelaron que en marzo se perdieron más de 10.700 empleos formales, una señal que vuelve a encender las alarmas sobre la capacidad de la economía para generar y sostener puestos de trabajo.
La caída se produjo luego de dos meses de relativa estabilidad y tuvo impacto en varios segmentos del empleo registrado. El sector privado fue uno de los más afectados, pero también se observaron retrocesos en el empleo público, el trabajo en casas particulares y entre los trabajadores autónomos.
Entre los datos más preocupantes aparece la situación del comercio, considerado el principal empleador privado del país. Durante marzo perdió más de 2.100 puestos de trabajo y alcanzó el nivel de ocupación más bajo de los últimos dos años. Detrás de ese número hay negocios que reducen personal, menor movimiento de ventas y un consumo que aún no logra consolidar una recuperación sostenida.
La industria manufacturera tampoco escapó a la tendencia. El sector registró una pérdida superior a 5.000 empleos en apenas un mes, consolidando un escenario complejo para una actividad históricamente vinculada a la generación de trabajo formal.
El informe también detectó una disminución en la cantidad de monotributistas, un dato que genera atención porque esta modalidad había logrado mantenerse relativamente estable durante los últimos meses. La baja podría reflejar dificultades crecientes para sostener emprendimientos, actividades independientes o pequeños negocios.
El contraste más llamativo surge al analizar los ingresos. Mientras la cantidad de trabajadores registrados disminuye, quienes conservan sus empleos experimentaron una mejora salarial en términos reales durante marzo y abril, gracias a aumentos que superaron la inflación.
La combinación deja una fotografía contradictoria: hay trabajadores que recuperan capacidad de compra, pero al mismo tiempo menos personas acceden o permanecen dentro del empleo formal. Para los especialistas, el desafío ya no pasa solamente por mejorar los salarios, sino también por reactivar la creación de puestos de trabajo en sectores estratégicos para la economía.
Los números de marzo reflejan una preocupación que atraviesa a miles de familias argentinas: en un contexto de desaceleración inflacionaria, el empleo continúa siendo una de las variables más sensibles y todavía lejos de mostrar una recuperación sólida.
(Fuente: Ámbito)



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