El escenario político misionero sumó un nuevo capítulo de tensión interna tras la publicación de un comunicado de Encuentro Misionero en el que figuraba el nombre del gobernador Hugo Passalacqua entre las autoridades del espacio. La aclaración llegó de manera directa desde el ministro coordinador de Gabinete, Carlos Sartori, quien salió a marcar distancia y afirmó que el mandatario provincial “no forma parte de Encuentro Misionero”.
La situación expuso una discusión de fondo: la transformación legal del antiguo Partido de la Concordia Social en Encuentro Misionero. Según explicó Sartori, esa continuidad administrativa habría generado que afiliaciones y autoridades del partido anterior fueran incorporadas automáticamente a la nueva estructura, aun cuando varios dirigentes y funcionarios no habrían autorizado su permanencia en ese espacio.

En ese marco, el ministro fue contundente al señalar que tanto el gobernador como gran parte de quienes acompañaban a la Renovación formaban parte de un partido que, según sus palabras, “se extinguió” y “ya no existe más”. A partir de allí, apuntó contra el sector que impulsó el nuevo armado político, al sostener que se llevaron fichas de afiliación y utilizaron nombres sin autorización.
La frase más fuerte de Sartori dejó en evidencia la ruptura política:
“Nadie nos pidió permiso para que estemos ahí: se están violentando derechos y no lo podemos permitir”.
Con esa definición, anticipó que avanzarán con renuncias formales para dejar asentado que no integran Encuentro Misionero.

La aclaración no solo busca despejar la situación institucional de Passalacqua, sino también ordenar el mapa político después de la desaparición formal de la Renovación como estructura partidaria. En los hechos, el episodio abre una nueva disputa por la representación, las afiliaciones y la legitimidad de los nombres que aparecen dentro del flamante espacio.
Detrás de la discusión administrativa aparece una señal política más profunda: Passalacqua no quiere quedar asociado automáticamente a un armado que no eligió integrar. Y Sartori, al salir a aclararlo públicamente, dejó planteado que el uso de esos nombres ya no será tolerado en silencio.




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