Iguazú (LaVozDeCataratas) La tuberculosis sigue siendo una enfermedad respiratoria presente en Iguazú. Durante una entrevista, la médica infectóloga del Hospital SAMIC Daiana Jara, confirmó que existen numerosos pacientes bajo tratamiento, aunque aclaró que los casos no han aumentado en los últimos años. “Más o menos tenemos siempre los mismos números, no es que tenemos casos en aumento, pero sí tenemos varios”, señaló.
La profesional explicó que la tuberculosis suele presentarse como una enfermedad crónica, muy distinta a una gripe común o a otras infecciones respiratorias de corta duración. “Generalmente vienen ya hace 10, 15 días, a veces meses. Se asocia a pérdida de peso importante, fiebre y sudoración nocturna. Esos son los principales síntomas que hay que tener en cuenta”, detalló.
También remarcó que es fundamental prestar atención cuando existe antecedente de contacto con una persona diagnosticada con la enfermedad. “Está bueno que la población general esté alerta a estos síntomas y sobre todo en pacientes que hayan estado en contacto con personas que tuvieron tuberculosis”, indicó.
Respecto a los grupos más vulnerables, explicó que las personas con defensas bajas presentan un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Entre ellas mencionó a pacientes con VIH, personas desnutridas, quienes reciben quimioterapia, toman medicamentos inmunosupresores o padecen adicciones. Sin embargo, aclaró que nadie está exento. “No es una enfermedad que sea solamente en pacientes con defensas bajas, puede aparecer en cualquier persona, también puede tenerla una persona que tenga buenas defensas”, sostuvo.
La médica señaló además que el estrés puede desempeñar un papel importante en la aparición de la enfermedad. “A veces la tuberculosis está latente, que es como que está dormida. Alguna vez tuviste contacto y por algún evento estresante o algo que hace que bajen las defensas momentáneamente, hace que se despierte la tuberculosis”, explicó.
Consultada sobre si la enfermedad afecta principalmente a las comunidades indígenas, respondió que actualmente se registra tanto en población indígena como urbana. “Sí tenemos población indígena que está en tratamiento para la tuberculosis, pero también la población urbana”, afirmó.
Uno de los puntos que más enfatizó fue que la tuberculosis tiene tratamiento y cura. “El tratamiento es accesible, nosotros le damos acá. La tuberculosis se cura”, aseguró. Explicó que consiste en una combinación de cuatro medicamentos y que su duración suele ser de seis meses, aunque puede extenderse a nueve o doce meses dependiendo de cada caso.
“Tiene tratamiento y tiene cura. Eso es importante que la gente sepa porque a veces está estigmatizada la tuberculosis y tienen miedo incluso hasta decir que tuvieron contacto o que sospechan”, expresó.
La infectóloga advirtió que abandonar la medicación antes de tiempo es uno de los errores más frecuentes. “Empiezan tratamiento, se sienten mejor, hacen uno o dos meses y como ven mejoría, dejan todo, y eso no es lo ideal”, señaló. Según explicó, esta situación puede provocar recaídas y favorecer nuevos contagios. “Si dejan al mes o a los dos meses, lo más probable es que vuelva a aparecer, o recaigan, o no termine de curarse, sigan contagiando y así”.
La especialista recordó que la tuberculosis se transmite por vía respiratoria. “se elimina al hablar, al toser, con las gotas respiratorias, entonces toda la gente que le rodee está en riesgo de contraer la infección”, indicó. Por ello, desde el hospital se realiza un seguimiento de las personas que conviven con pacientes diagnosticados. “Nosotros contactamos a todos los convivientes para hacer el rastreo y ver que no tengan también tuberculosis”, explicó.
Finalmente, insistió en la necesidad de derribar los prejuicios que aún rodean a la enfermedad y promover la consulta médica temprana. “La tuberculosis está estigmatizada y tienen miedo incluso hasta decir que tuvieron contacto o que sospechan”, lamentó. Para la profesional, informar, diagnosticar a tiempo y completar correctamente los tratamientos son las herramientas fundamentales para controlar una enfermedad que sigue presente en la comunidad de Iguazú.
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- Latente: Las bacterias están en el cuerpo de manera inactiva. No causa síntomas, la persona no es contagiosa y puede permanecer así toda la vida.
- Activa: Las bacterias se multiplican, la persona se siente enferma, presenta síntomas y puede transmitir la infección
- Diagnóstico: Se realiza mediante pruebas cutáneas (la prueba de tuberculina), análisis de sangre, radiografías de tórax y análisis microscópicos de flema.
- Tratamiento: Se cura con una combinación de antibióticos administrados durante un periodo de 6 meses o más. Es vital completar todo el tratamiento para evitar que la bacteria desarrolle resistencia a los medicamentos.




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