
El cartel, con una frase breve pero contundente, pregunta: “¿Qué pasó del peritaje?”, en clara alusión al estudio técnico ordenado por el Ministerio Público y que debía arrojar luz sobre las causas del colapso.
La intervención, cuya autoría se desconoce, rápidamente llamó la atención de vecinos y transeúntes y volvió a poner sobre la mesa las demoras que rodean la investigación. Para familiares de las víctimas y gran parte de la comunidad encarnacena, el peritaje constituye una prueba fundamental para determinar si el derrumbe fue producto de fallas de diseño, deficiencias en los materiales, errores en la ejecución de la obra o una eventual falta de controles.
Aunque la causa derivó en imputaciones contra autoridades municipales, profesionales y responsables de la construcción, el informe pericial sigue sin conocerse públicamente, alimentando las críticas y los cuestionamientos sobre el avance del expediente.
El pasacalle, colgado frente a los escombros aún recuerdan aquella fatídica tarde y se transformó en un símbolo de un reclamo que no cesa: el pedido de verdad y justicia para Hermelinda y Montserrat.
A más de un año del derrumbe, la pregunta escrita en letras grandes continúa resonando en Encarnación y apunta directamente al corazón de la investigación: ¿qué pasó con el peritaje que podría esclarecer una de las mayores tragedias urbanas de los últimos tiempos?




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