LONDRES (enviado especial).- Horacio Zeballos y Marcel Granollers llegaron a Wimbledon con el impulso del título en Roland Garros todavía fresco y con la ambición intacta de llevarse otro Grand Slam. Este miércoles, la pareja número 2 del mundo superó en su debut a Robert Galloway y John Peers por 7-6 (5) y 6-3, una victoria de primera ronda valiosa en una superficie siempre incómoda para empezar y contra dos especialistas. “Siempre el primer partido en pasto es duro y lo pudimos sacar en dos sets”, resumieron después del encuentro.
Pero la conversación con los medios argentinos y españoles enseguida se corrió del partido. Porque aquí en Londres, el dobles masculino atraviesa una discusión mucho menos amable: la ATP analiza una reforma profunda para 2028 que, según los propios jugadores, podría reducir de manera drástica el espacio de la especialidad en el circuito. El eje del conflicto es económico, pero sus consecuencias serían deportivas, laborales y también históricas.
El proyecto, de acuerdo con la información que circula entre los jugadores, apuntaría a recortar cuadros y presupuesto. La distribución global del prize money entre singles y dobles, que hasta ahora era de 80-20, pasaría a 90-10. En los Masters 1000, los cuadros podrían reducirse a 16 parejas. En otras categorías de torneos, incluso a ocho. En la práctica, eso significaría menos lugares, menos ingresos y menos posibilidades de sostener una carrera para muchos jugadores que viven exclusivamente de la disciplina.
El francés Edouard Roger-Vasselin, dos veces finalista de Wimbledon, y dos veces campeón de Roland Garros en 2014 y 2024 en dobles mixto, es uno de los especialistas más reconocidos del circuito. Puso en palabras el malestar de una parte importante del vestuario. “Para la ATP, los jugadores de dobles ganan demasiado dinero”, dijo en una entrevista con L’Equipe. Su diagnóstico fue crudo: la entidad considera que el dobles cuesta demasiado, que no tiene suficiente impacto y que no genera el retorno económico esperado.
Calvin Betton, coach de Henry Patten -número 1 del mundo en dobles y campeón de dos Grand Slams-, dijo en una entrevista para el sitio especializado UbiTennis que los doblistas ya no sólo evalúan una respuesta pública, sino también un camino legal contra la ATP. Calificó de “repugnante” el proyecto de reforma, porque entiende que la entidad que debe representar a todos los tenistas profesionales está impulsando una medida que quitaría fuentes de trabajo a los especialistas.
Según su mirada, el cambio eliminaría a unos 50 doblistas que hoy sostienen su carrera con esa disciplina, para redirigir dinero hacia jugadores de singles que ya integran el grupo mejor remunerado del circuito. También cuestionó el argumento económico: sostuvo que no hay una manera clara de demostrar que el dobles no genera ingresos y advirtió que, en torneos como Wimbledon, buena parte de la actividad en las canchas externas, especialmente desde los primeros días en adelante, corresponde justamente a partidos de dobles. El entrenador sostiene que los jugadores de dobles preparan un comunicado, pero que no buscan convertir el conflicto en una pelea contra los singlistas, sino defender la convivencia de ambas modalidades.
Zeballos y Granollers, campeones de Roland Garros y una de las parejas más consistentes de los últimos años, eligieron un tono menos frontal, pero dejaron señales claras de preocupación. Reconocieron que se enteraron casi al mismo tiempo que el resto, que no participaron de la reunión de urgencia que mantuvieron alrededor de 50 jugadores de dobles anteayer y que todavía esperan saber si el proyecto está completamente confirmado. “Somos los que menos sabemos de todo porque no fuimos a la reunión”, admitieron con cautela.
Los jugadores de dobles estarían preparando un comunicado, pero no buscan convertir el conflicto en una pelea contra los singlistas, sino defender la convivencia de ambas modalidades
Granollers fue el que más avanzó sobre el posible impacto. “Sabemos un poco los recortes que quieren hacer, pero tienen que votar todavía”, explicó. Y agregó una lectura central: si los cuadros se achican tanto, el efecto no será apenas contable. “La cantidad de jugadores especialistas en dobles se va a reducir mucho”, advirtió. Ese es el punto que más inquieta al circuito de parejas: no sólo cuánto cobrarán los mejores, sino cuántos podrán seguir existiendo profesionalmente.

Zeballos, desde su lugar de referente argentino y campeón de Grand Slam, también puso el foco en la naturaleza de la disciplina. “El dobles es una linda modalidad que va a estar eternamente”, dijo. Para él, los torneos grandes necesitan partidos de dobles y la especialidad conserva un valor propio, más allá de que el negocio mire casi siempre hacia el singles. “Ojalá los singlistas jugaran y los doblistas, todos. Creo que es un lindo entretenimiento”, sostuvo.
– El tema fuerte de conversación acá en Wimbledon es la posible reforma de la ATP para el dobles. ¿Qué saben hasta ahora?
– Horacio Zeballos: Poco, porque no fuimos a la reunión del martes y por ahora tuve poca comunicación. Todos nos enteramos acá. Hicieron una reunión de urgencia, pero nosotros no fuimos porque en mi caso estaba con la familia, en otro plan. Mucho no sé todavía, más allá de lo que vi esta mañana sobre los recortes que quieren hacer. Ya veremos qué pasa y si realmente está corroborado al 100%.
– Marcel Granollers: Esto es lo que quieren hacer, pero creo que no está aprobado oficialmente. Sabemos un poco los recortes, pero me parece que todavía tienen que votar. Quizá a nosotros no nos perjudicaría tanto por el ranking y por los años de carrera que nos quedan, pero es un cambio importante.
– ¿Cuál es la sensación personal frente a esos posibles recortes?
– Zeballos: Desde mi lado personal, veo difícil que les salga bien el cambio. Creo que los singlistas están muy enfocados en el single, que es completamente lógico. Ya intentaron hacer algo así en Madrid y terminaron entrando muchos equipos de dobles. La nuestra es una linda modalidad que va a estar eternamente, porque además los torneos, especialmente los grandes, necesitan partidos de dobles. Ojalá jugaran los singlistas y los doblistas, todos. Creo que es un lindo entretenimiento. Veremos qué sale de eso.
– La ATP apunta especialmente al circuito, no tanto a los Grand Slams. ¿Creen que igual puede terminar afectando a los majors?
– Granollers: Básicamente hablan de los ATP, no tanto de los Grand Slams, porque los Grand Slams se mantendrían. Pero también se dice que si hacen todos los cambios en la ATP, los Grand Slams podrían sumarse a reducir los cuadros. Es difícil que desaparezca, pero sí pueden recortarlo mucho.
– Zeballos: Sinceramente creo que lo van a hacer. Después habrá que ver si funciona. Si los chicos de singles juegan un partido a tres sets, 7-6 en el tercero, y después tienen que entrar al dobles, es difícil física y mentalmente. Muchas veces pasa que no se terminan presentando y ahí entra otro equipo.
No sé si realmente los jugadores tenemos mucho poder para parar esto. Yo diría que no
– ¿Qué pasaría con los doblistas que viven esperando entrar como alternativa?
– Granollers: Ahora todavía hay muchos doblistas que van a los torneos esperando ver si se baja alguien y entran. Pero si recortan tanto, no va a haber tantos doblistas. No va a haber tantos jugadores que se dediquen al dobles y estén esperando entrar por una baja. Creo que la cantidad de jugadores especialistas en dobles se va a reducir mucho.
– Se habla de cuadros de Masters 1000 con apenas 16 parejas y de un cambio en el reparto del prize money, de 80-20 a 90-10, entre singles y dobles. ¿Cómo lo evalúan?
– Granollers: No sé si con esa reducción va a afectar tanto el prize money, porque al final, si se reduce el cuadro, cobrarán menos jugadores. No sé realmente cuál será la afectación si acaban reduciendo todo. Pero si hay 16 parejas y además algún wild-card, prácticamente van a entrar 20 o 25 jugadores de dobles solamente. Sí, es un cambio importante.
– Un colega, Edouard Roger-Vasselin, dijo que algunos doblistas presentaron ideas para mejorar la disciplina. ¿Están al tanto?
– Zeballos: De eso no sabía. Hace muchos años otros doblistas intentaron mejorar la disciplina, pero no hubo caso (por ejemplo la eliminación de la ventaja con el “no ad” y el match tie-break a 10 puntos para definir el partido igualado en un set en lugar del tercer set completo).
– Granollers: Ya hubo cambios de reglamento del dobles.
– Zeballos: Sí, eso sí. Pero no sé si lo mejoró. Si me preguntás a mí, ese formato hace un poquito más aburrido el dobles, que es tan lindo. Cuando vos vas y jugás con tus amigos en el club, lo que más se juega es dobles. No sé si ese formato ayudó tanto.
– ¿Qué tipo de cambios harían ustedes para volver más atractivo el dobles?
– Zeballos: Tengo ideas locas. Quizá cambiaría algunas reglas estratégicas del dobles. Por ejemplo, que el compañero tenga que estar atrás de una línea y luego avanzar, para que por lo menos haya tres o cuatro pelotas en el punto. Si vos ves un partido de dobles en césped, es muy corto: ace, devolución afuera y volea. Hace muchos años los mejores habían dicho algo así, o jugar con un solo saque, para que haya un poco más de ida y vuelta. Yo iría más por ese lado que por otra cosa.
Los torneos de ATP, especialmente esos torneos grandes, necesitan partidos de dobles
– ¿Hay una respuesta organizada de los jugadores contra esta reforma?
– Granollers: No lo sé. Terminamos nuestro partido y vamos a ver qué pasa ahora, qué podemos hacer».
– Si el proyecto se confirma, ¿qué consecuencias tendría para los jugadores?
– Granollers: Va a ser difícil para muchos jugadores de dobles. No sé qué decir. Todo es nuevo.
– ¿Quién decide finalmente estos cambios? ¿Los doblistas tienen poder real?
– Granollers: Los jugadores de dobles no toman la decisión sobre todos estos cambios. Por lo menos, por lo que entiendo. Hay varias partes: la parte de torneos, que vota lo que considera, y otra parte que representa a los jugadores, pero más arriba. Ahí no hay doblistas en actividad, creo.
– ¿Y el Consejo de Jugadores?
– Granollers: Los jugadores o los doblistas que están en el Council sí dan su opinión, y entiendo que están en contra. Pero después hay que ir más arriba y ahí lo que quieren es hacer esta reforma. No sé si realmente los jugadores tenemos mucho poder para parar esto. Diría que no.
– ¿Quién representa hoy a los doblistas?
– Granollers: Están Andrea Vavassori y Marcelo Arévalo. Creo que los escuchan y dan su opinión, pero en todos los cambios que hubo siempre fue prueba y error. Los jugadores no hemos tenido mucha decisión.
– Novak Djokovic dijo esta semana que muchos torneos están armados más para los dueños de los torneos que para los jugadores, sobre todo en relación con la distribución de dinero. ¿Cuál es la mirada de ustedes?
– Zeballos: Si lo comparo con otros deportes, sí hay una diferencia abismal. Pero imaginate: si Djokovic puedo hacer nada, ¿qué podemos hacer nosotros? En mi caso intento no entrar en conflicto ni nada por el estilo. Estoy más que conforme con lo que gano y miro también para el otro lado, a la gente que gana muchísimo menos que yo. Entonces no me quejo para nada. Pero cada uno tiene su punto de vista.
Djokovic, otra voz contra el modelo del circuito: “Los jugadores fueron los que salieron perdiendo”
El conflicto del dobles aparece, además, en una semana en la que Novak Djokovic también cuestionó con dureza el funcionamiento general del tenis profesional. Después de avanzar a la segunda rueda de Wimbledon, el serbio reclamó un “reinicio” del circuito, criticó la extensión de los Masters 1000 y apuntó contra una estructura que, según su mirada, privilegia los intereses de los torneos por encima de los jugadores. “Los jugadores fueron los que salieron perdiendo”, dijo sobre el acuerdo que amplió la duración de varios Masters 1000.
La queja de Djokovic no estuvo enfocada específicamente en el dobles, pero dialoga con el reclamo de los especialistas. En ambos casos, el eje es el mismo: quién toma las decisiones, quién se beneficia económicamente y cuánto peso real tienen los jugadores en la arquitectura del tour. El serbio sostuvo que los Masters ampliados agregaron valor “principalmente para los propietarios de los torneos” y advirtió que los tenistas no comprendieron del todo el alcance de aquel acuerdo. Para los doblistas, la sensación es parecida: se discute el futuro de su disciplina desde una lógica de negocio en la que ellos aparecen más como costo que como protagonistas.
El serbio también habló de la necesidad de revisar formatos, reglas y calendario para que el tenis sea más atractivo para nuevas generaciones. Ese punto expone una contradicción en la discusión sobre el dobles: mientras la ATP parece inclinarse por reducir cuadros y premios, varios especialistas sostienen que la disciplina no necesita desaparecer del centro de la escena, sino ser mejor presentada, mejor programada y mejor vendida. En otras palabras: el problema no sería sólo cuánto cuesta el dobles, sino qué poco se hizo durante años para convertirlo en un producto más visible.
La ATP parece evaluar el producto con una lógica fría: audiencia, retorno comercial, horarios, televisión, impacto global. El dobles tiene un problema estructural de visibilidad. En muchos torneos se programa en horarios secundarios, rara vez recibe el mismo despliegue de promoción que el singles y, salvo en la Copa Davis o en algunas finales de Grand Slam, suele quedar reservado a un público más específico.
Roger-Vasselin cuestionó esa lectura. Para él, el costo de sostener jugadores de dobles dentro del negocio global de la ATP es apenas “una gota de agua”. También defendió el valor histórico de la disciplina. “Formamos parte de la misma familia del tenis”, dijo.





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