En una entrevista con C6Digital, el prestigioso especialista en cirugía bariátrica y metabólica detalló los alcances de los tratamientos modernos como el balón gástrico ingerible y la medicación inyectable. Remarcó que la gestión de las emociones es el pilar más importante y compartió tres hábitos sencillos que cualquier persona puede implementar hoy mismo para estabilizar su peso.

La obesidad es considerada una epidemia global que acarrea de manera lineal múltiples afecciones crónicas. Sin embargo, los paradigmas médicos para su abordaje han evolucionado notablemente, priorizando la salud integral por sobre las restricciones extremas. Para profundizar sobre estas nuevas herramientas, el Dr. Jorge Eduardo Carrozzo, especialista en cirugía bariátrica y metabólica, participó del programa Punto de Vista, conducido por Sabrina Spinelli con la co-conducción de Martín Souza a través de la plataforma C6Digital.

Durante la entrevista, el profesional reveló que se encuentra colaborando activamente tanto a nivel provincial como nacional en un proyecto de ley de obesidad que busca catalogar formalmente la afección como una enfermedad crónica. «Esto permitirá un diagnóstico más temprano, tratamientos actualizados y, sobre todo, poner el foco en la prevención y la educación desde los primeros niveles escolares para mitigar la alarmante cantidad de casos de obesidad infantil», fundamentó.
El camino hacia la cirugía bariátrica: un proceso sin obligaciones
El Dr. Carrozzo derribó el mito de que el diagnóstico de obesidad conduce indefectiblemente al quirófano y explicó el protocolo que se implementa en la consulta médica:
Evaluación inicial: No todos los pacientes con obesidad tienen indicación quirúrgica. En general, se reserva para estadios intermedios o avanzados.
Decisión autónoma: «Lo primero que hay que hacer es sacarle al paciente la obligación de operarse. Es como los lentes: se presentan las opciones y el paciente elige», graficó.
Preparación integral: Si hay indicación y deseo del paciente, se inicia un proceso de cuatro a seis meses que incluye un chequeo médico completo, educación alimentaria y gestión de las emociones.
Balón gástrico y medicación inyectable: los nuevos actores
Para aquellos pacientes en estadios iniciales de sobrepeso u obesidad, o que deciden no operarse, el especialista destacó que el mercado médico sumó herramientas muy eficientes que no existían hace una década.
«Hoy contamos con el balón intragástrico, que viene en forma de una cápsula o pastilla que el paciente ingiere con un poco de agua en un procedimiento ambulatorio de 20 a 30 minutos, sin anestesia, cirugía ni endoscopía. Se infla en el estómago con un suero a través de una pequeña guía que luego se retira. Ocupa el 90% de la capacidad gástrica y, a los 4 o 5 meses, se desinfla solo y se elimina por la defecación. Permite un descenso de peso de entre el 12% y el 17%».
Respecto a la medicación inyectable, detalló que actúa generando saciedad y ralentizando el tránsito intestinal. No obstante, advirtió la importancia de la titulación (subir la dosis de a poco semanalmente) para evitar que el paciente se sienta mal y abandone.

Con respecto al denominado «efecto rebote», el Dr. Carrozzo fue tajante: «Si dejamos la medicación, el balón o la cirugía, y volvemos a comer mal y no hacemos gimnasia, el peso va a volver. No es un efecto rebote mágico, es que no sostuvimos las cosas en el tiempo. Ninguna herramienta, ni la cirugía robótica Da Vinci, va a funcionar si no hay un compromiso de cambio».
«Relacionamos muchas emociones con la comida: estás mal y querés comer, estás contento y querés comer. No está mal comer, el tema es qué comemos, a qué hora y en qué cantidad. Trabajamos fuertemente en la gestión emocional para desarticular eso.»
Tres cambios simples que se pueden empezar a hacer hoy
A instancias de las preguntas de la audiencia coordinadas por Martín Souza, el Dr. Carrozzo desmitificó la idea de que para descender de peso hay que «dejar de comer», señalando que saltearse comidas ralentiza el metabolismo. En su lugar, recomendó tres pautas elementales y progresivas, ideales incluso para quienes ven su metabolismo disminuido luego de los 40 años:
Ordenar las comidas: Hacer 3 o 4 comidas al día, garantizando un buen desayuno y una cena lo más temprano posible.
Cuidar el descanso: Dormir de 6 a 8 horas diarias por la noche, alejados de pantallas, celulares o tabletas, dándole tiempo al organismo para recuperarse adecuadamente.
Actividad física controlada: Adaptada a la realidad de cada cuerpo. «A un paciente de 150 kilos no lo podés mandar a correr por la costanera porque se va a lastimar, pero sí debe moverse de forma guiada».

«Hacer dieta es un concepto antiguo que no sirve para un organismo saludable, salvo para momentos muy específicos previos o posteriores a una cirugía. El chip debe ser alimentarse mejor y balancear», concluyó el cirujano, celebrando que el mensaje de salud llegue de manera sencilla y directa a la comunidad misionera.





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