El periodista Andrés Burgo fue el autor del libro El Partido, un recorrido por el histórico match de 1986 en el que Argentina le ganó 2 a 0 a Inglaterra en el Azteca. Fue una investigación que generó la película del mismo nombre, de Juan Cabral y Santiago Franco. En diálogo con Olé desarrolló los escenarios de 40 años atrás y el actual, con la semifinal del próximo miércoles entre los mismos protagonistas.
“El tema de las tensiones está recontravigente. Pasó mucho de la guerra de Malvinas (1982). Pero Argentina sigue reclamando la soberanía, la canción de los jugadores menciona el tema, la gente canta ‘el que no salta es un inglés’, el dibujo de Malvinas está en varias banderas, hubo brazalete negro en homenaje a Rattin ( NdeR: protagonista de una polémica en el Mundial 66 contra Inglaterra). Es un clásico, ya no está el tema la venganza, que era un apéndice poético”.
-¿Y cuál es la principal diferencia?
-La cuestión de la guerra ya no está en carne viva. Sí la reivindicación.
-¿Y el sentimiento del hincha es el mismo?
-Sí, está presente, es un clásico fuerte. Se puede ver en la película. Los jugadores del 86 podrían haber sido soldados. A Malvinas fue la clase 62, muchos futbolistas se salvaron de la colimba por número bajo ( NdeR: había un sorteo por el DNI para determinar quiénes iban al Servicio Militar, ya derogado). Estos jugadores nacieron después del 86. Más allá de que cantan por Malvinas, pasó una generación. Pero están al tanto.
-La situación inversa, del gol de la mano, ¿habría generado una reacción muy tensa?
-Si en México 86 a Argentina le hacían un gol con la mano se armaba un lío descomunal. Los ingleses fueron muy leales, se bancaron la injusticia deportiva y siguieron jugando. Es un partido que para ellos no era fácil. El técnico inglés, Robson, les había dicho los mensajes de la Reina y de Margaret Thatcher ( NdeR: primera ministra). Hasta les dijo ‘ganamos una guerra, ahora la segunda’. El ministro de Deportes del Reino Unido fue a México y les dio una arenga. En la concentración argentina se decía que no se hablaba de la guerra.
-¿Qué sentimiento ves de los ingleses?
-No lo sé pero en la primera pregunta a Tuchel (DT alemán de Inglaterra), dice que Inglaterra vuelve al Azteca. Fue una herida histórica. Es un escenario ideal para los británicos, pueden tomarse revancha.
-¿Y el impacto de jugar contra Inglaterra en los futbolistas argentinos?
-No sé si en los jugadores, pero hay mucha manija en la gente. No es un partido más, no es un rival más. El fútbol es más que fútbol, la gente le quiere ganar. Los jugadores saben que Argentina tiene un clásico con Inglaterra, Brasil y Uruguay. No hay forma que sea un partido más por más que lo digan. Ojalá que lo jueguen como un partido más, porque sería un error que los futbolistas piensen solo en Inglaterra.
-¿Y cómo imaginás la carga posterior de una derrota?
-No se puede pensar en la carga simbólica, pero la carga reactiva del partido es innegable.
-¿Y para los jugadores?
-A esta Selección no se le puede pedir nada más, campeón del mundo, ganó dos Copa América, ya son héroes deportivos. Para mí este equipo no tiene que demostrar nada. Ojalá que gane, sería un nuevo título simbólico. Pero no les cargaría a los jugadores la necesidad de ganar más.
-¿Y la presión es la misma?
-En el 86 había una mayor carga emocional.
El libro El Partido, de Andrés Burgo.
El primer gol de Maradona a Inglaterra en México 86.
Diego Maradona celebrando su segundo gol a Inglaterra en México 1986.
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