BRASILIA.– Ante el crecimiento de un fenómeno que ya es considerado un problema de salud pública, el gobierno de Brasil decidió este viernes endurecer las reglas contra las casas de apuestas online.
“Apostar puede causar dependencia”. “Apostar te hace perder dinero”. Esas advertencias serán ahora obligatorias en la publicidad de las casas de apuestas en línea, un sector que es objeto de un intenso debate.
El objetivo es “proteger a las personas y tratar a las apuestas como al cigarrillo”, cuya publicidad está prohibida casi por completo en Brasil, dijo esta semana Dario Durigan, ministro de Hacienda.
La explosión de las llamadas “bets” vino acompañada de publicidad agresiva y omnipresente, con anuncios enormes en edificios, estadios y conciertos.
Astros deportivos e influencers las promocionan, y los usuarios de redes sociales son bombardeados con anuncios personalizados por los algoritmos.
La polémica creció durante el Mundial y a menos de tres meses de las elecciones de octubre.
De fondo hay un problema social concreto: el endeudamiento de las familias, sobre todo en los sectores más desfavorecidos. Según cifras oficiales, el 63% de quienes apuestan en Brasil tiene un ingreso familiar de hasta dos salarios mínimos.
Las nuevas normas federales, además de la advertencia obligatoria, prohíben presentar las apuestas como inversión, o que comentaristas deportivos recomienden apostar durante transmisiones.
Rio de Janeiro fue más lejos: vetó por decreto la publicidad de apuestas en espacios públicos, y operarios de la alcaldía recorren las calles cubriendo carteles con la leyenda “Publicidad de bet retirada”. Belo Horizonte y San Pablo avanzan en la misma línea.
El gremio del sector, la Asociación de Juegos y Loterías, calificó estas medidas locales de “ataque infundado” y dijo a la AFP que actuará contra ellas.
Lo que no se regula
El canal CazéTV, que transmite gratis los partidos del Mundial por YouTube con audiencias récord, atizó la controversia al mostrar códigos QR de apuestas en pantalla mientras sus comentaristas recomendaban jugadas específicas.
El organismo de defensa del consumidor abrió una investigación por presunta publicidad abusiva, y el canal redujo ese tipo de anuncios.
Para varios críticos, las restricciones son insuficientes.

“Las bets no deberían ni existir”, dijo a la agencia AFP Ana Clara Costa, de 21 años, vendedora en una feria de Copacabana.
“Quien apuesta no es gente con estabilidad financiera sino que generalmente quiere cambiar de vida, y termina creyendo en esa propaganda engañosa. Y ahí el pobre termina más pobre”, añade.
La abogada Juliana Prates presentó una queja ante organismos competentes contra la promoción de una marca de apuestas que hizo Neymar, con cientos de millones de seguidores en las redes sociales. Nunca recibió respuesta.
“Es falta de voluntad institucional para resolver el problema, porque involucra mucho dinero”, dijo a la AFP Prates, que se volcó al activismo después de que su hermano se suicidara por deudas de juego.
De la legalización al auge
Brasil autorizó las apuestas deportivas y el casino online en 2018, pero no las reglamentó durante años.
Una ley de 2023 organizó el sector y desde 2025 solo pueden operar empresas autorizadas: hoy son 187, tras el bloqueo de decenas de miles de sitios ilegales.
El impacto fue vertiginoso: 25 millones de brasileños apostaron en plataformas reguladas en 2025, entre 213 millones de habitantes.
“El brasileño promedio no tenía anticuerpos contra las apuestas”, señala a la AFP Rodrigo Leite, coautor de un estudio sobre el fenómeno.
El investigador de la Universidad Federal de Río de Janeiro considera que se necesita educación financiera para que la población distinga entre invertir, apostar y caer en esquemas fraudulentos. “Si la persona tiene conocimientos, no tiene esa confusión”.
El presidente Luiz Inacio Lula da Silva calificó reiteradamente el fenómeno como un problema de salud pública, aunque su gobierno también recauda miles de millones de reales en impuestos del sector.
Agencias AFP y ANSA




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