El chico de Tokio participó del Campus de Desarrollo U17 masculino organizado por la Confederación Argentina de Básquet (CAB), en una experiencia que le permitió compartir entrenamientos con algunos de los principales proyectos de la categoría y medirse en un contexto de máxima exigencia. «Traté de disfrutar cada momento», dijo el misionero.


El básquet misionero volvió a tener presencia en una instancia de desarrollo nacional, porque Tomás Sarubbi, jugador de Tokio, fue parte del Campus de Desarrollo U17 masculino que organiza la CAB. Para el jugador del conjunto japonés, la semana de trabajo representó mucho más que una serie de entrenamientos. Fue una oportunidad para conocer de cerca una dinámica de alto nivel, incorporar nuevos aprendizajes y tomar dimensión de los aspectos que todavía tiene por delante en su formación.


“Me sentí muy bien desde el primer día. Fue una semana muy intensa, con entrenamientos de gran nivel y mucha exigencia, pero traté de disfrutar cada momento. Estoy muy agradecido por la oportunidad y siento que pude aprender muchísimo, tanto dentro como fuera de la cancha”, señaló Sarubbi.
“Lo que más me llamó la atención fue el nivel de todos los jugadores y la intensidad con la que se trabaja. Cada detalle es importante y el cuerpo técnico está muy pendiente de eso. También me sorprendió el profesionalismo y la forma en que se vive cada entrenamiento, siempre buscando mejorar”, explicó.


La experiencia también le permitió a Sarubbi identificar nuevos desafíos para continuar evolucionando como jugador. Lejos de tomar el campus como un punto de llegada, el misionero lo entiende como un impulso para seguir trabajando y aprovechar futuras oportunidades.
“Me vuelvo muy contento y motivado. Fue una experiencia que me hizo crecer mucho y que me dejó claro que todavía tengo muchas cosas para seguir mejorando. Me llevo nuevos aprendizajes, mucha confianza y más ganas que nunca de seguir entrenando para volver a tener oportunidades como esta”, afirmó.




Para Tomás Sarubbi, el paso por el Campus U17 de la CAB deja un balance altamente positivo. Una semana de exigencia, aprendizaje y crecimiento que le permitió conocer un nuevo nivel de competencia y regresar a Misiones con más herramientas, confianza y motivación para continuar construyendo su camino. “Me vuelvo muy agradecido con mi familia, con Tokio, con Misiones y con todos los que me acompañaron para poder estar acá”, sentenció.





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