Después de 38 años, «Plural» cierra sus puertas y deja una historia marcada por el esfuerzo y el cariño de San Javier
En entrevista a FM Alto Uruguay Ricardo Speyer confirmó el cierre de la actividad comercial de Plural, un emprendimiento que durante casi cuatro décadas formó parte de la vida cotidiana de varias generaciones de sanjaviereños. La despedida estuvo cargada de emoción, recuerdos y muestras de afecto de clientes, empleados y proveedores.
Después de 38 años de actividad comercial, “Plural” dejará de funcionar en San Javier. Su propietario, Ricardo Speyer, explicó que la decisión significa el cierre de una etapa y no una retirada de la localidad, donde continuará con sus actividades profesionales como contador y productor asesor de seguros.
La historia comenzó a fines de 1987, cuando Speyer llegó a San Javier junto a su familia. Por iniciativa de su padre decidió abrir una sucursal del negocio familiar. Aunque muchos le advertían que los sanjaviereños compraban en otras localidades o cruzaban a Brasil, decidió apostar por el pueblo.
La apuesta rápidamente dio resultados. En el primer mes esperaban alcanzar una determinada cifra de ventas, pero terminaron superando ampliamente las expectativas. Desde entonces, el emprendimiento fue creciendo, pasó por distintos locales y atravesó diferentes momentos de la economía argentina.
Con el tiempo, Plural se convirtió en un comercio reconocido por trabajar con importantes marcas y por mantener una estructura formal de empleo y comercialización. Sin embargo, Speyer explicó que los hábitos de consumo cambiaron profundamente, especialmente después de la pandemia, con el crecimiento de las compras por celular, las redes sociales y las plataformas digitales.
Pero el cierre no se mide solamente en términos comerciales. La despedida se transformó en un momento profundamente emotivo. Speyer contó que empleados, clientes y proveedores se acercaron para expresar su tristeza y recordar momentos compartidos.
“Las chicas son familia con nosotros”, expresó al hablar de sus trabajadoras, algunas con muchos años dentro del comercio. Incluso relató que, pese a conocer que el negocio cerraría, continuaron trabajando con enorme compromiso. Una colaboradora embarazada de siete meses también se acercó a ayudar durante la liquidación.
La historia de Plural también guarda recuerdos entrañables, como las campañas navideñas, los Papá Noel, la entrega de juguetes y el tradicional trencito de la alegría que recorría distintos barrios de San Javier.
Al despedirse, Speyer resumió sus sentimientos con una palabra: agradecimiento. A clientes, empleados, proveedores y a todos aquellos que fueron parte de estos 38 años, aseguró que ese cariño “lo vamos a llevar eternamente”.
Plural cierra sus puertas, pero deja algo que difícilmente pueda medirse en números: una parte de su historia quedó escrita en la memoria de San Javier.





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